Seguir el instinto: la fórmula del éxito y el carácter para gobernar de Abelardo De La Espriella

Diciembre 12, 2025. 01:29. p.m. En un mundo saturado de normas preestablecidas y temores al “qué dirán”, el éxito verdadero requiere una dosis de audacia y, sobre todo, de conexión con la propia intuición. Para Abelardo De La Espriella, precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, el camino hacia la realización personal y el liderazgo político no se traza siguiendo manuales convencionales, sino escuchando las “pulsiones buenas del corazón”.

El abogado y líder político define el instinto no como un impulso irracional, sino como un “método del conocimiento” que la humanidad tardó siglos en desarrollar. Su consejo para los colombianos, especialmente para los jóvenes, es contundente: “Cuando tú sientes una vaina, síguelo”. Esta filosofía ha sido la brújula de su vida, permitiéndole romper los moldes tradicionales de su profesión.

De La Espriella recuerda cómo fue criticado por incursionar en la música o la escritura siendo un abogado litigante, bajo la premisa de que “un abogado no puede hacer eso”. Su respuesta fue la acción: no quedarse con asignaturas pendientes en una vida que es única e irrepetible.

Para el precandidato presidencial, el éxito no se mide por ser técnicamente “el mejor” en una disciplina, sino por la capacidad de materializar los sueños. “Yo soy el que mejor la ha pasado porque he cumplido todos mis sueños y he hecho lo que me ha dado la gana sin hacer daño a nadie y sin cometer delitos”, afirma.

Esta autenticidad es la que le permite aconsejar a sus seguidores que no se detengan ante la crítica. Utilizando una metáfora poderosa, sugiere: “Si les tiran piedra, cojan la piedra, hagan una escultura y vendan la cara”. Es una invitación a transformar la adversidad en oportunidad, sin dejarse encandilar por el apoyo ni ensordecer por el aplauso, pues ambos extremos pueden ser dañinos.

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Liderazgo genuino: objetivo claro y carácter para ejecutar

El consejo de De La Espriella trasciende la autoayuda y se convierte en una visión de liderazgo. Advierte que el gran problema de la juventud actual es la falta de rumbo: “Si tú no sabes a dónde vas, no vas a llegar nunca”. 

Por ello, insiste en la necesidad de definir un objetivo claro y avanzar hacia él con determinación. Existe, además, una “obligación moral” de inspirar a otros con cosas buenas, pues el ejemplo es lo que verdaderamente transforma a la sociedad. “Cada vez que uno da un paso hacia delante, el que está al lado sabe que también lo puede hacer”, reflexiona.

 

El precandidato utiliza una analogía colorida para explicar el desencanto actual con el gobierno de Gustavo Petro: lo compara con un “guayabo moral” tras una noche de borrachera donde se tomaron malas decisiones bajo el efecto de un “trago malo” (el discurso populista). “Ya la gente se dio cuenta de que eso era una farsa… y están viendo para acá”, señala al explicar que los colombianos buscan ahora a alguien que defienda valores y principios, y no ideologías vacías.

Frente a la pregunta sobre su preparación para asumir la Presidencia, De La Espriella es tajante. Su formación como abogado le permite entender “a la perfección cómo operan las tres ramas del poder público”, mientras que su faceta de empresario le ha enseñado a ejecutar, crear riqueza y empleo. 

“Yo sé cómo resolver y cómo hacer. En vez de estar hablando cháchara y carreta, yo ejecuto”, afirma. Sin embargo, destaca que lo más importante es el carácter. “Necesitamos un soldado”, dice, sugiriendo que el momento histórico de Colombia requiere a alguien con la determinación de tomar decisiones difíciles, más allá de los tecnicismos económicos.

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