06 de febrero de 2026.
El candidato presidencial y líder del movimiento Defensores de la Patria Abelardo De La Espriella plantea una ruptura clara con esa lógica: dejar de discutir dogmas y concentrarse en resultados comprobados. Su propuesta no se presenta como una apuesta teórica, sino como la aplicación de un modelo que, según afirma, ya ha demostrado funcionar en distintas partes del mundo.
Para el candidato, el debate central no es entre izquierdas o derechas, sino entre lo que fracasa reiteradamente y lo que genera progreso real.
De La Espriella es enfático en marcar distancia frente a la política entendida como una batalla ideológica. Asegura no defender corrientes doctrinarias, sino principios y valores fundacionales que han permitido a múltiples países superar crisis profundas.
En esa lógica, sostiene que las propuestas del actual modelo gubernamental —basadas en un Estado expansivo, mayor intervención y concesiones al crimen— no han funcionado en ningún lugar del mundo. Por el contrario, allí donde se han aplicado, han derivado en estancamiento económico, deterioro institucional y aumento de la pobreza.
Un Estado más pequeño, pero más eficaz
En ese contexto se plantea la necesidad de reducir el tamaño del Estado, no por dogma, sino por eficiencia. Para De La Espriella, un Estado sobredimensionado termina siendo ineficaz, derrochón y funcional a la corrupción.
La experiencia internacional, afirma, demuestra que los países que han logrado crecimiento sostenido apostaron por Estados más austeros, enfocados en garantizar seguridad, reglas claras y servicios esenciales, dejando que la generación de riqueza ocurra desde la iniciativa privada.
El modelo que defiende se apoya en una economía de libre mercado, entendida como motor de empleo, inversión y bienestar. Lejos de enfrentar al empresariado, propone una alianza estratégica con la clase empresarial, convencido de que el desarrollo no se decreta desde el poder, sino que se construye entre todos.
Según su visión, los países que han reducido pobreza de manera estructural lo han hecho combinando crecimiento económico, inversión privada y políticas públicas responsables, no mediante subsidios permanentes ni controles asfixiantes.
Otro pilar fundamental es la lucha frontal contra el crimen organizado. De La Espriella sostiene que no existe desarrollo posible sin seguridad, y que los países exitosos entendieron que el Estado debe recuperar el monopolio legítimo de la fuerza.
El empoderamiento de la fuerza pública, la aplicación estricta de la ley y el castigo efectivo al criminal son, en su planteamiento, condiciones previas para atraer inversión, generar empleo y reconstruir el tejido social.
Corrupción, pobreza y hambre: problemas que se enfrentan con resultados, no discursos
El candidato también vincula su propuesta a una batalla decidida contra la corrupción, entendida como uno de los principales obstáculos para el progreso. A su juicio, los países que avanzaron lo hicieron cerrando espacios al saqueo del Estado y garantizando transparencia.
Esa misma lógica aplica, afirma, a la lucha contra la pobreza y el hambre: no con asistencialismo eterno, sino con crecimiento económico, empleo formal y reglas claras que permitan a las personas salir adelante por su propio esfuerzo.
Un modelo probado frente a uno que fracasa
El mensaje de fondo es directo: Colombia no necesita experimentos ideológicos, sino aplicar fórmulas que ya han dado resultado. La elección, plantea De La Espriella, no es entre discursos, sino entre un modelo que ha fracasado donde se ha intentado y otro que ha permitido a países enteros salir de la crisis.
En ese contraste, su propuesta se presenta como una apuesta por lo comprobado, lo funcional y lo que genera resultados reales. No ideología, sino sentido práctico. No promesas, sino experiencia acumulada.
También te puede interesar: El Límite lo impone la ley: autoridad sin autoritarismo, la línea que marca Abelardo De La Espriella
Súmate como Defensor de la Patria en: unete.defensoresdelapatria.com