La madurez que exige el momento: inteligencia emocional para unir a Colombia

27 de noviembre de 2025, 10:00 p.m. —  Redactado por: Gineth Gómez


Hay discusiones políticas que se ganan gritando y otras que solo se ganan pensando. En ‘Cívicos’, Abelardo De La Espriella dejó claro a cuál de las dos pertenece. Frente a quienes buscan provocar, dividir o empujarlo a peleas menores, su respuesta no fue rabia ni estridencia: fue madurez. Fue inteligencia emocional. Fue la claridad de alguien que entiende que el reto de Colombia no es personal, es histórico.


El temple que pide una contienda presidencial


Mientras algunos insisten en convertir esta campaña en una arena de ataques personales, De La Espriella recordó un punto esencial: para dirigir un país no basta con tener propuestas; hay que tener cabeza fría. Dijo que este momento político exige “madurez, inteligencia emocional y responsabilidad”, tres elementos que no suelen abundar en los escenarios donde se confunde vehemencia con liderazgo.


No se trata sólo de aguantar golpes, se trata de entender cuáles vale la pena responder y cuáles buscan desviar el rumbo del proyecto nacional. Colombia ya ha sufrido demasiado por los impulsos del poder; ahora necesita precisión, serenidad y un liderazgo que no se desestabilice por cálculos ajenos.


De La Espriella fue claro: “Aquí no se trata del doctor Pinzón, ni del doctor Cárdenas, ni de mí”. Lo que está en juego no son carreras políticas, sino el futuro de Colombia. Por eso insiste en que la contienda requiere disciplina, practicidad y templanza. No entrar en provocaciones ni es debilidad: es estrategia. Es liderazgo. Es entender para qué se está en esta lucha.


Un candidato que no vive de la política


En medio de la conversación dejó caer una verdad incómoda para muchos: él no está en la contienda porque no tenga otro camino. “Yo tengo doscientos planes más”, dijo entre líneas, recordando que es empresario, abogado y creador de múltiples compañías.


Y ahí está la diferencia: mientras los políticos profesionales no tienen otro plan que la política, él decidió renunciar a todo lo demás para que Colombia sea su único plan. No por ambición, sino por propósito. En tiempos donde muchos buscan un cargo para asegurar su futuro personal, De La Espriella plantea lo contrario: poner su futuro al servicio de Colombia.


Lo que quedó claro en ‘Cívicos’ es que el precandidato presidencial Abelardo De La Espriella no entra en la lógica del insulto que domina la conversación pública. Lejos de caer en provocaciones, reafirmó que la inteligencia emocional no es un accesorio en política: es una herramienta de supervivencia nacional.


Colombia no necesita más incendios. Necesita alguien que piense, que entienda el momento, que no se distraiga con el ruido ni sacrifique la unidad en una guerra de vanidades. Esa capacidad de escoger batallas, leer el país y mantener el rumbo es lo que empieza a calar en la gente que lo escucha.


El líder de Defensores de la Patria no pretende gustarle a todos. Pretende cumplirle a Colombia. Y para eso, el carácter pesa más que cualquier alianza improvisada.


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