Lo correcto no tiene color político: Abelardo De La Espriella

21 de noviembre de 2025, 05:25 pm —  Redactado por: Gineth Gómez

Durante una transmisión en vivo, Abelardo De La Espriella abordó uno de los lugares comunes que más han repetido sus adversarios: la idea de que es “el candidato de la derecha”. El señalamiento ha sido utilizado con insistencia por sectores que intentan encasillar su proyecto político dentro de categorías ideológicas tradicionales. Sin embargo, el LIVE dejó en evidencia que hoy Colombia está experimentando un fenómeno distinto, mucho más amplio y profundamente social: su candidatura no se sostiene en una corriente política, sino en la adhesión espontánea de un país cansado de rótulos, miedos inducidos y caricaturas prefabricadas.

El precandidato presidencial respondió sin rodeos, afirmando que “lo correcto no tiene color político”. Y esa frase marcó el tono del resto del mensaje: en un momento en el que el país atraviesa una crisis institucional, moral y económica, los valores que defiende no pertenecen a ninguna tendencia ideológica, sino al sentido común que millones de colombianos comparten.

Los valores fundacionales no son ideología: son orientación moral

Abelardo desmonta la idea de que defender a la familia, a Dios, a la propiedad privada o a la fuerza pública constituye una agenda de “extrema derecha”. De La Espriella explicó que ese relato fue construido por sectores de izquierda para satanizar a quienes se aferran a los principios fundacionales del país, aquellos que sostuvieron la vida nacional antes de que Colombia se llenará de discursos polarizantes.

Aclaró que una ideología es apenas una forma de interpretar la realidad, mientras que los principios y valores fundacionales son la manera correcta de pensar un proyecto de nación. Y lo expresó de forma clara: cualquier colombiano que crea en la familia como núcleo fundamental de la sociedad, en Dios como referente espiritual, en la importancia de la economía libre, en el respeto por la propiedad privada, en la seguridad ciudadana y en la necesidad de cerrar brechas sociales está alineado con su visión. No porque pertenezca a una corriente política, sino porque comparte los mismos pilares éticos.

La intención de su campaña no es unir seguidores alrededor de etiquetas, sino alrededor de valores. Y esos valores son compartidos por ciudadanos de todos los orígenes políticos, sociales y económicos.

El respaldo no nace de maquinarias, sino del país real

El líder de Defensores de la Patria explicó que el apoyo que recibe no proviene de partidos, maquinarias o estructuras clientelares. Tampoco surge de un bloque ideológico homogéneo. La fuerza de su candidatura proviene del país que trabaja, de quienes enfrentan la inseguridad, de los jóvenes que ven frustrado su futuro, de los ciudadanos que sienten que el Estado dejó de protegerlos.

Ese respaldo se ha construido desde abajo y sin intermediarios. Es la respuesta ciudadana a un liderazgo que no se maquilla para gustar, sino que se sostiene en la coherencia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace. Y allí radica la diferencia con los discursos tradicionales: entre él y la gente no hay estructuras políticas mediando la relación; hay conexión directa.

De La Espriella insistió en que lo que está ocurriendo no es un fenómeno de derecha, sino un movimiento que representa el hartazgo nacional frente a los extremos y los relatos interesados.

Extrema coherencia: la filosofía que reemplaza a las etiquetas. 

El precandidato explicó con más profundidad por qué llama a su visión “extrema coherencia”. No porque sugiere radicalismo, sino porque considera que la política colombiana se ha acostumbrado a la contradicción permanente, a la incoherencia ética y al discurso vacío. Frente a eso, propone un liderazgo basado en decisiones necesarias y firmes, sostenidas en la verdad aunque incomode, orientadas por los valores que han guiado a Colombia desde su nacimiento.

La extrema coherencia implica actuar de acuerdo con los principios que se proclaman, escuchar al pueblo sin filtros y defender lo que importa incluso cuando genera ataques. Es una forma de ejercer la política que no depende de ideologías sino de integridad. Y esa integridad, afirmó, es la que ha permitido que miles de colombianos se identifiquen con su proyecto sin importar su orientación política inicial.

Para él, en ello radica la verdadera naturaleza de su candidatura: un movimiento ciudadano que no responde a rótulos ideológicos, sino a un compromiso moral. Por eso repite que no es candidato de una derecha ni de una izquierda, sino de los colombianos que, como él, están defendiendo lo correcto.

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