25 de enero de 2026.
Colombia no necesita más diagnósticos, necesita estabilización inmediata. Para el candidato presidencial Abelardo De La Espriella, el país atraviesa una crisis multisistémica que no se resuelve con reformas aisladas ni con anuncios graduales, sino con decisiones de choque que devuelvan control, orden y confianza.
De La Espriella utiliza una metáfora clara para describir la situación nacional: Colombia es un paciente con falla multisistema. Seguridad, salud, economía y energía están, según su análisis, desestabilizadas al mismo tiempo. Por eso rechaza la idea de priorizar un solo sector y dejar los demás para después. A su juicio, ningún país puede avanzar si no logra estabilizar de manera simultánea sus pilares básicos.
Como parte de un milagro, asegura, el primer deber de un nuevo gobierno no sería “transformar”, sino estabilizar para detener el deterioro, corregir las distorsiones más graves y crear un punto de equilibrio desde el cual sea posible gobernar.
Estabilizar la seguridad para recuperar el control
En materia de seguridad, el candidato explica que la pérdida de autoridad del Estado ha permitido que el crimen organizado se expanda en los territorios. Para él, no hay desarrollo posible sin control del orden público. La estabilización pasa por recuperar la capacidad operativa de la Fuerza Pública, restablecer la inteligencia y cortar las fuentes de financiación criminal, especialmente el narcotráfico y la extorsión.
De La Espriella es enfático en que el problema actual no es ideológico ni técnico, sino humano. La falta de medicamentos, tratamientos suspendidos y pacientes sin atención configuran, según él, una emergencia humanitaria.
Por eso plantea un plan de choque de corto plazo para estabilizar el sistema, reactivar tratamientos críticos y evitar muertes prevenibles. La estabilización, en este caso, depende de oxígeno financiero y operativo para que la salud vuelva a funcionar mientras se construyen soluciones de fondo.
Estabilizar la economía antes de reformarla
En el frente económico, el líder de Defensores de la Patria asegura que el país no resiste más improvisación fiscal. Endeudamiento costoso, gasto público desbordado y caída de la inversión han generado un escenario de alta fragilidad.
Primero se estabiliza, luego se reforma.
Esa estabilización incluiría recorte del tamaño del Estado, reducción de impuestos que asfixian la actividad productiva y reactivación de los sectores que generan empleo y divisas, como infraestructura, construcción y el sector minero-energético. Sin crecimiento real, advierte, no hay política social sostenible.
Por eso reitera que su eventual gobierno estaría enfocado, en una primera etapa, en estabilizar el país en todos sus frentes.
Solo después de realizar el milagro de recuperar el equilibrio —seguridad, salud, economía y energía— sería posible avanzar hacia reformas estructurales y proyectos de largo plazo. En su planteamiento, estabilizar no es resignarse, es crear las condiciones mínimas para que Colombia vuelva a caminar con firmeza y deje de sobrevivir en permanente crisis.
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