“El Gobierno del cambio terminó atrapado en una red de escándalos de corrupción”: Abelardo De La Espriella

16 de enero de 2026.

El precandidato presidencial Abelardo De La Espriella lanzó una de las críticas más severas contra el gobierno de Gustavo Petro, al asegurar que la actual administración no solo está rodeada de escándalos, sino que se sostiene sobre una estructura sistemática de corrupción.

La intervención parte de una lectura política que conecta hechos, investigaciones, procesos judiciales y silencios institucionales que, según De La Espriella, configuran uno de los momentos más críticos para la institucionalidad colombiana en décadas.

Un gobierno cercado por los escándalos

El líder del movimiento Defensores de la Patria  fue enfático en señalar que los escándalos no son episodios aislados ni errores individuales. Por el contrario, sostuvo que existe un patrón reiterado de irregularidades que comprometen a personas del círculo más cercano al presidente, en casos que van desde presunta financiación irregular de campaña hasta el uso indebido de recursos públicos.

Uno de los puntos más delicados señalados fue el uso de entidades estatales como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, que —según su denuncia— habría sido utilizada como “caja menor” para comprar voluntades políticas y torcer decisiones en el Congreso de la República. Una práctica que, de confirmarse judicialmente, representaría una grave alteración del equilibrio democrático.

Una seguidilla de escándalos documentados

De acuerdo con una investigación publicada por El Colombiano, al menos 24 escándalos han marcado el Gobierno de Gustavo Petro, entre investigaciones judiciales, crisis administrativas, denuncias por corrupción, irregularidades en contratación, financiación de campaña y conflictos internos de alto nivel

El informe señala que estos episodios no solo han sido recurrentes, sino que muchos de ellos terminaron en instancias como la Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría, desmontando la narrativa de que se trataba de simples ataques políticos. Casos como las “chuzadas” asociadas al entorno presidencial, la financiación irregular de la campaña, la inestabilidad extrema del gabinete y las denuncias en entidades estratégicas del Estado han alimentado un clima permanente de crisis.

¿Petro no sabía? La pregunta incómoda

Más allá de los nombres propios que han salido a la luz, De La Espriella planteó una pregunta central: ¿es creíble que el presidente de la República desconociera lo que ocurría a su alrededor?

Para el jurista, la respuesta es evidente. Resulta inverosímil —afirmó— que un entramado de corrupción de tal magnitud pueda operar sin el conocimiento del jefe de Estado. La cercanía política, personal y operativa de los implicados con la Presidencia hace que la responsabilidad política, al menos, sea ineludible.

Sin embargo, el problema se agrava cuando el sistema de control institucional parece incapaz de actuar con contundencia frente al poder presidencial.

La Comisión de Acusaciones: el “juez que no juzga”

Uno de los puntos más críticos de la intervención fue la referencia a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, órgano constitucional encargado de investigar al Presidente de la República.

De La Espriella recordó que, recientemente, cerca de 17 procesos contra el presidente fueron archivados, alimentando la percepción de impunidad estructural. Para él, esta situación convierte a la Comisión en un mecanismo inoperante, incapaz de cumplir su función constitucional y de garantizar que el poder presidencial no quede por encima de la ley.

Mientras tanto, añadió, los procesos avanzan contra funcionarios, asesores y aliados políticos, dejando en evidencia que “cae la gente alrededor”, pero el núcleo del poder permanece intacto.

Del “cambio” al desencanto

Otro eje central de la crítica fue la contradicción entre el discurso que llevó a Gustavo Petro al poder y la realidad que hoy enfrenta el país. El gobierno que prometió transparencia, ruptura con las viejas prácticas y una nueva ética pública, aparece ahora —según De La Espriella— como una administración atravesada por los mismos vicios que decía combatir.

El balance que emerge es contundente. Tal como lo documenta El Colombiano, estos escándalos contradicen de forma directa las promesas centrales del proyecto político de Petro: anticorrupción, transparencia, profesionalización del Estado y ruptura con las viejas mañas del poder

En ese contexto, las declaraciones de Abelardo De La Espriella no aparecen como una exageración retórica, sino como una lectura política que conecta con hechos verificables. Para muchos colombianos, el llamado ‘Gobierno del cambio’ terminó pareciéndose demasiado a aquello que prometió combatir.

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