Diciembre 16, 2025. 11:37 a.m. Para Abelardo De La Espriella, precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, la identidad nacional no es un concepto abstracto, sino una realidad viva que se manifiesta a través de dos grandes motores: el deporte y la cultura. En su visión de Estado, estos no son accesorios decorativos ni renglones prescindibles en el presupuesto, sino la esencia misma de la “colombianidad” y herramientas transversales para la salud pública y el desarrollo económico.
El precandidato ha sido crítico y contundente frente al manejo actual de los recursos públicos destinados a estas áreas, señalando que “este gobierno acabó con el presupuesto del deporte”. Para De La Espriella, esta decisión es un error estratégico garrafal, pues desconoce que la actividad física y la competencia son una “fuente de recursos económicos muy importante a la cual no podemos renunciar”. Sin embargo, su análisis va más allá de lo financiero; toca la fibra emocional de la nación.
Según un artículo del medio Infobae, el sector deportivo colombiano ha declarado una crisis ante el recorte acumulado de $3 billones en el presupuesto del Ministerio del Deporte, lo que contraviene el mandato constitucional que exige el aumento progresivo de estos recursos como gasto público social. La magnitud del problema revela una dramática tendencia descendente en la asignación: de un pico de $877.000 millones en 2023, el presupuesto ejecutado cayó a $468.000 millones en 2024, con una proyección a la baja de $310.000 millones para 2026
“El deporte no solamente genera buenos dividendos para la nación y la sociedad, sino que además enriquece el espíritu de nuestra gente”, afirma el líder político. En un país que necesita reconstruir su tejido social, los atletas son embajadores de esperanza.
De La Espriella sostiene que “si hay algo que exacerba el nacionalismo, el patriotismo, es el deporte”. Por tanto, estos símbolos de esfuerzo y superación deben ser cultivados, defendidos y patrocinados desde la Presidencia, entendiendo que cada medalla y cada triunfo son un bálsamo para el alma colectiva.
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El arte como salvavidas y motor de desarrollo
La visión de Abelardo De La Espriella sobre la cultura es la de un hombre que vive y respira el arte. No habla desde la teoría burocrática, sino desde la experiencia de un artista y empresario que ha grabado discos, escrito bestsellers y creado marcas exitosas que, en sus propias palabras, busca “embotellar arte”. Para él, “la cultura de una nación es la impronta de la suma de nuestra historia, de nuestra esencia, del corazón de nuestra sociedad”.
En un tono serio y reflexivo, el líder de Defensores de la Patria define el arte con una frase poderosa: “El arte es el salvavidas a la humanidad”. Esta convicción lo lleva a proponer un apoyo decidido a todas las manifestaciones culturales, desde las tradiciones regionales como el Carnaval de Barranquilla, al que considera vital proteger para que las familias asistan sin miedo, hasta las nuevas industrias creativas.
Su pragmatismo empresarial le permite ver oportunidades donde otros solo ven polémicas. Por ejemplo, aunque sus gustos personales se inclinen hacia la salsa, el vallenato en guitarra o la estética clásica, reconoce la importancia de industrias como la del reggaetón y los creadores de contenido digital.
Entiende que apoyar a productores, artistas e influencers es fomentar la creación de empleo y la internacionalización del talento colombiano. Además, su propuesta cultural incluye un componente educativo profundo: la implementación de una cátedra de estoicismo.
Para De La Espriella, la cultura ciudadana y la inteligencia emocional son fundamentales para reducir la violencia y respetar la autoridad. La “belleza y la estética” no son solo para el disfrute visual, sino para alimentar el espíritu y formar ciudadanos con criterio y valores firmes, alejados de ideologías que, según él, enferman a la República.
Abelardo De La Espriella se compromete a devolverle al deporte y a la cultura el lugar de honor que merecen, no con discursos vacíos, sino con la gestión de quien sabe materializar sueños. Es hora de que Colombia recupere su orgullo y su grandeza a través de sus talentos.
Súmate al ejército de Defensores de la Patria y trabajemos juntos por una Colombia más segura, próspera y culta.