Diciembre 16, 2025. 12:28 p.m. Colombia posee una riqueza natural envidiable, con paisajes que podrían competir con los destinos más exclusivos del planeta. Sin embargo, para Abelardo De La Espriella, precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, existe una verdad incómoda que muchos intentan ignorar: la belleza geográfica es irrelevante si no existe la garantía fundamental de la vida. El turismo, esa industria llamada a ser motor de desarrollo, es una quimera si no se resuelve primero el problema estructural de la inseguridad.
En un análisis serio y pragmático sobre la realidad nacional, De La Espriella cuestiona la lógica de vender un país turístico cuando sus ciudadanos y visitantes corren peligro de muerte. “¿Cómo tú puedes promover correctamente el turismo teniendo los parajes más hermosos que pueda tener un país si no hay seguridad?”.
El precandidato señala que es imposible atraer turismo de alto nivel, ese turismo de lujo y de “billonarios alrededor del mundo”, si la oferta incluye el riesgo de ser secuestrado por un grupo narcoterrorista o de recibir un disparo por el robo de un celular.
Según un artículo publicado del diario El Colombiano, las cifras de seguridad en Colombia, revelan un incremento preocupante de varios delitos de alto impacto, siendo el secuestro el más disparado, con un aumento del 103,6 % en el periodo evaluado. Según datos de la Policía y la Fundación Ideas para la Paz, solo entre enero y julio de 2025, el secuestro creció un 57,1 %, registrando 256 casos frente a 160 del mismo periodo en 2024. Adicionalmente, hubo un incremento en el homicidio del 1,9 %, pasando de 12.149 casos en 2024 a 12.376 en 2025, lo que sitúa la tasa nacional en 25,9 homicidios por cada 100.000 habitantes.
El potencial está ahí: Caño Cristales, la Sierra Nevada de Santa Marta (una maravilla única frente al mar), los pueblos del oriente antioqueño, el Amazonas, la Orinoquía o la Macuira en La Guajira. No obstante, el candidato asegura que los billonarios no han ido nunca a un lugar de estos porque el Estado ha fallado en su deber primario de protección.
Para el líder de Defensores de la Patria, la ecuación es absoluta: “Sin seguridad no hay nada”. Si se logra pacificar el país, se detona el potencial del futuro, se recupera el ánimo de la gente, la inversión y, por consecuencia lógica, el turismo florece. La seguridad es la “fuente de todo lo bueno”, tal como el narcotráfico ha sido la fuente de todas las violencias.
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Un compromiso de permanencia: pacificar la casa antes de viajar
La visión de Abelardo De La Espriella se aleja radicalmente de la diplomacia de coctel y de la búsqueda de protagonismo global que ha caracterizado a los últimos gobiernos. Su propuesta es de un realismo contundente: mientras Colombia esté “incendiada” por la violencia, el Presidente no tiene nada que hacer en el extranjero.
“Yo me comprometo a no salir de Colombia en 4 años”, ha declarado solemnemente. Esta postura responde a una crítica directa a los mandatarios que asisten a eventos como el Foro Económico Mundial en Davos para “hablar paja”, discutiendo sobre lo divino y lo humano mientras descuidan el orden público interno.
“Es como querer arreglar la pelea del vecino cuando uno tiene problemas en casa”. Para el precandidato, la política exterior y las relaciones comerciales pueden ser manejadas eficientemente por un Canciller competente; el jefe de Estado debe estar al mando del timón, resolviendo la crisis de seguridad que asfixia a la nación.
Esta obsesión por la seguridad no es solo una estrategia política, sino un anhelo personal y familiar. De La Espriella confiesa que la violencia le ha impedido llevar a sus propios hijos a conocer las maravillas de su patria, como el Carnaval de Barranquilla o los santuarios naturales del país, por temor a su integridad. Su meta es erradicar ese “cáncer de la violencia” para que las familias colombianas puedan viajar por sus carreteras y disfrutar de su herencia cultural y natural sin miedo.
El desarrollo regional también juega un papel crucial en esta estrategia. Con proyectos como la potenciación de Barranquilla como capital alterna y el dragado del río Magdalena, se busca crear la infraestructura necesaria para cuando la seguridad permita el flujo libre de comercio y turistas. Pero el mensaje final es claro: no habrá turismo real, ni inversión sostenible, ni paz duradera, hasta que se imponga el orden y la autoridad necesarios para blindar a Colombia.
Súmate al ejército de Defensores de la Patria y trabajemos juntos por una Colombia más segura, próspera y justa.