Una posesión presidencial sin pompas ni lujos: el compromiso de Abelardo De La Espriella con la patria y sus héroes

Por: Redacción Defensores de la Patria

En tiempos donde la política se ha contaminado de apariencias, privilegios y espectáculos, Abelardo De La Espriella propone una ruptura total con la tradición de los gobernantes de turno.

Si llega a la Presidencia de la República, su posesión no sería en el Palacio ni en la Plaza de Bolívar, ni estará marcada por la alfombra roja, ni por la presencia de diplomáticos que vienen a tomarse fotos: “Me comprometo con Colombia a que mi posesión sea lo más sobria posible”, dijo De La Espriella y continuó, sería en “una guarnición militar, para rendirle honor a los verdaderos héroes de la patria, sin pompa, sin lujo, con total austeridad”.

No se trata de una simple postura mediática, se trata de una filosofía de gobierno basada en el respeto, la responsabilidad y el sentido del deber. 

El líder del movimiento Defensores de la Patria ha sido claro en que el poder no se ejerce desde el lujo, se ejerce con el ejemplo, por eso, su primera decisión como presidente sería enviar un mensaje contundente a la nación que va en el sentido de que su mandato no será para su gloria personal, sino para rescatar los valores que la izquierda ha intentado desdibujar.

En un país donde muchos han hecho de lo público un botín, De La Espriella marca distancia con firmeza: “La gente se quedaría sorprendida de lo austero que yo podría llegar a ser en el gobierno”, aseguró. “Porque es que mira, tú con la plata tuya haz lo que te dé la gana, gástatela en vieja, en trago, en desorden, lo que tú quieras… pero la plata pública es sagrada”.

Este no es un mensaje superficial. Es una advertencia directa para todos aquellos que piensan seguir enriqueciéndose con el sudor del pueblo. La Colombia que propone Abelardo es una Colombia decente, donde el funcionario público vuelve a ser un servidor, no un burócrata privilegiado. Una Colombia donde gobernar no es figurar, sino resolver.

“Yo no quiero fiesta, no quiero pompa, no quiero giras internacionales. Yo quiero resolver los problemas de Colombia: seguridad, salud, economía, empleo, educación y corrupción”, enfatizó el precandidato. Son seis pilares, seis batallas que resumen el norte de su propuesta política. Problemas reales, no discursos ideológicos. Prioridades urgentes, no agendas importadas.

Y es que el cambio que propone Abelardo De La Espriella no comienza en el escritorio, ni con anuncios grandilocuentes. Comienza en el acto mismo de su posesión, donde renunciará a la vanidad del poder para abrazar el sentido profundo de la patria. Porque cuando un presidente decide rendir homenaje a los soldados en lugar de invitar celebridades, está diciéndole al país quiénes serán los protagonistas de su gobierno: el pueblo, los trabajadores, los que defienden la bandera con el pecho al frente.

La declaración fue entregada durante su participación en el programa Desnúdate con Eva, dirigido por la periodista Eva Rey. Aunque el espacio es conocido por su tono relajado y cercano, De La Espriella no dejó pasar la oportunidad para reiterar que no busca el poder para celebrar, sino para transformar. Su mensaje fue claro, coherente y contundente.

La verdadera posesión de Abelardo De La Espriella no será solo un acto protocolario. Será un acto de rebeldía contra la vieja política, una ceremonia sin aplausos vacíos, sin derroche, sin cadenas de ego. Será el inicio de un gobierno que entiende que la dignidad de Colombia no se exhibe: se respeta, se honra y se defiende.

Porque gobernar con carácter es posible porque la patria no necesita adornos, necesita líderes; porque el futuro de Colombia no se construye con discursos, sino con ejemplo.

#FirmePorLaPatria

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