Por: Redacción Defensores de la Patria
En esta carrera para llegar a la Casa de Nariño aparecen decenas de candidatos prometiendo lo mismo: seguridad, salud, educación, agua potable, empleo, vivienda digna etc.
Todos repiten el mismo libreto, aprenden el mismo guión y pronuncian las mismas frases vacías frente a las cámaras, pero cuando llegan al poder les tiembla la voz, la voluntad, el carácter y Colombia no necesita más de lo mismo, necesita liderazgo con autoridad, con gallardía, con determinación.
“Todo el mundo tiene la solución y la receta, pero se les olvida lo más importante: ¿quién es capaz de poner a operar esas soluciones?”, lo dice Abelardo De La Espriella sin rodeos.
No se trata de llenar discursos con diagnósticos evidentes que cualquier colombiano ya conoce sino que se trata de actuar, de ejecutar y de tener el temple necesario para corregir el rumbo de una nación que se está desmoronando estructuralmente.
Por eso, Abelardo afirma con claridad que “Colombia tiene un problema de fondo moral, no solamente el problema de la seguridad, la destrucción, el sistema de salud, la economía, la educación, la vivienda digna, agua potable, el hambre…”.
Él es un demócrata que respeta la ley, incluso en temas con los que no está de acuerdo, como el aborto, que hoy es una realidad en Colombia; sin embargo, como firme defensor de la vida (aunque no sea políticamente correcto) tiene la determinación de reformar “todo lo que esté mal”.
La política colombiana necesita limpieza, y eso no lo hará alguien que haya crecido dentro de ese mismo lodo.
“No tengo experiencia en el Estado, pero es una gran ventaja para mí porque soy empresario y voy a traer todas las tácticas y las estrategias de la empresa privada al Estado. La empresa más importante de un país es el Estado”, asegura.
Esa es la visión que se necesita, un país que funcione, que dé resultados, que tenga metas claras y que sea dirigido con eficiencia y no con burocracia ni discursos vacíos.
No se trata de ambición, se trata de la convicción de un ciudadano que no le debe nada a nadie, que no necesita del Estado para sobrevivir, pero que hoy ha decidido ponerse al frente de la defensa de la patria.
Estamos hablando de un hombre que ha hecho del carácter su bandera, que no necesita desprestigiar a otros para destacar, porque su trayectoria habla por sí sola.
Un colombiano que no está dispuesto a arrodillarse ante el miedo ni a negociar con la corrupción.
Por eso su movimiento Defensores de la Patria no es un eslogan, es una causa y es el llamado de millones de colombianos que ya no creen en las maquinarias ni en los discursos suaves y anhelan que el país funcione con autoridad, con orden y con principios.
Esas declaraciones fueron dadas en la entrevista con el medio independiente digital Desigual, mírala completa aquí.
Únete hoy a este proyecto y sé parte del movimiento patriótico más grande de Colombia, Defensores de la Patria.
Aquí no prometemos milagros, prometemos determinación.