Noviembre 25, 2025. 12:49 p.m.
}Abelardo De La Espriella, líder de Defensores de la Patria, afirma que Colombia no puede permitirse relativizar la tragedia que las drogas representan para la sociedad. Rechaza con firmeza cualquier intento de normalización o legalización que pretenda presentarse como una solución simplista a un problema estructural.
Es enfático en que la droga “no es libertad”, sino que esclaviza a las personas y alimenta las estructuras criminales que sostienen la violencia en el país.
Para él, la clave es recuperar una política basada en la evidencia y en la protección de la ciudadanía. Sus argumentos se sustentan en un principio básico: el consumo no es un acto aislado, sino una acción que sostiene financieramente al narcotráfico.
En ese sentido, afirma que cada dosis consumida en las ciudades patrocina, sin que muchos lo reconozcan, la violencia que afecta a millones de colombianos. Esta relación causal, a menudo minimizada en el debate público, es una de las razones por las que su planteamiento es categórico.
Política antidrogas basada en evidencia: La defensa del sentido común
Sin embargo, su postura no desconoce la complejidad del fenómeno. Distingue claramente entre los consumidores, a quienes considera personas que enfrentan un problema de salud pública y que deben recibir apoyo y tratamiento, y quienes producen, distribuyen o promueven las sustancias.
A estos últimos, insiste, les debe caer todo el peso de la ley. Esta diferenciación es fundamental para su visión de una política antidrogas equilibrada, humana y eficaz.
Otro aspecto central de su visión es la defensa del sentido común. Para De La Espriella, durante años se ha pretendido justificar el consumo como un ejercicio de libertad individual, sin considerar que la llamada “libertad” de unos pocos termina convirtiéndose en tragedia colectiva.
En este punto, critica los modelos internacionales que muestran escenarios de degradación social profunda cuando el consumo se normaliza. Colombia, sostiene, no puede recorrer ese camino.
Como precandidato presidencial, plantea que una política de Estado seria debe combinar acciones preventivas, programas de atención integral, educación basada en evidencia y una ofensiva jurídica y operativa contra las redes criminales. Las familias necesitan respaldo, los jóvenes necesitan oportunidades reales y el país necesita un consenso social que rechace cualquier forma de apología o permisividad frente al consumo.
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De La Espriella también subraya que el narcotráfico es la fuente primaria de financiación de todas las estructuras criminales en el país. Aunque este punto se vincula con la política de seguridad, su relación con el consumo es directa: mientras exista demanda creciente, el negocio seguirá alimentando la violencia. Por eso insiste en atacar el problema desde la raíz y no desde la resignación.
Colombia, dice, debe retornar a un lugar de responsabilidad colectiva, donde la protección de la salud, la familia y la institucionalidad prevalezca sobre cualquier lectura complaciente.
El país necesita una conversación seria, honesta y valiente sobre la crisis del consumo de drogas. Si compartes esta visión de responsabilidad y compromiso con el futuro de Colombia, te invitamos a unirte a Defensores de la Patria y a respaldar el proyecto de Abelardo De La Espriella para recuperar el rumbo del país.