Subsidios sí, pero para quien los necesita: la propuesta de Abelardo De La Espriella para un Estado más justo

16 de enero de 2026.

El papel del Estado y el uso real de los subsidios. Lejos de una postura ideológica abstracta, el precandidato presidencial Abelardo De La Espriella se centró en un punto concreto: el problema no es ayudar a los más vulnerables, sino un sistema que reparte mal, fomenta abusos y no resuelve el hambre.

“Yo creo en un Estado pequeño, en un Estado que podamos reducir hasta en un 40 %”, afirmó, dejando claro que su propuesta no pasa por desmontar lo social, sino por hacerlo eficiente, focalizado y responsable.

El candidato pone en la mesa la reducción del Estado, ha sido enfático “El estado colombiano tiene más de 700.000 empleados y contratistas que no son necesarios”.

Subsidios con criterio, no con populismo

De La Espriella fue enfático en marcar una línea que, a su juicio, el actual Gobierno ha cruzado: convertir los subsidios en una herramienta política y no social.

“Creo en los subsidios para la gente que los necesita, no para vagos a los que hay que pagarles para que no delincan”, dijo sin rodeos. Para él, el problema central es la falta de depuración de los programas sociales, que hoy permiten que personas que pueden trabajar vivan permanentemente del Estado, mientras quienes realmente necesitan apoyo quedan desprotegidos.

Como ejemplo concreto, mencionó a las madres cuidadoras, mujeres que no pueden salir a trabajar porque dedican su vida al cuidado de hijos con enfermedades o discapacidades. “Eso hay que reforzarlo”, sostuvo, insistiendo en que el Estado debe proteger a quienes no tienen alternativa, no a quienes se aprovechan del sistema.

El hambre, la verdadera emergencia nacional

Más allá de la discusión técnica sobre subsidios, Abelardo llevó el debate a un punto que considera inaplazable: el hambre. Según sus palabras, hay una cifra que debería avergonzar al país y movilizar a cualquier gobierno serio.

“Más de 20 millones de compatriotas se van a la cama todos los días con una mala comida”, afirmó. Y fue más allá: “Eso no debería dejarnos dormir al resto de los 33 millones que tenemos las tres comidas aseguradas”.

En su visión, el hambre es un problema más grave que cualquier brecha social, porque anula todas las demás oportunidades. Sin alimentación digna, no hay educación efectiva, ni empleo sostenible, ni seguridad.

Durante la entrevista con Luis Carlos Vélez, De La Espriella anunció que a partir de enero presentará al país una propuesta detallada para enfrentar los problemas estructurales que hoy aquejan a Colombia. Entre los ejes centrales mencionó:

  • Una reducción real del tamaño del Estado, eliminando la burocracia ineficiente.
  • Depuración de subsidios, priorizando a quienes verdaderamente los necesitan.
  • Recuperación del sistema de salud, hoy en crisis.
  • Creación de empleo como política social principal.
  • Reducción de impuestos asfixiantes que frenan la economía.
  • Una educación de calidad conectada con la vocación y el mercado laboral.
  • Una lucha frontal contra la corrupción, que según sus cifras le cuesta al país entre 80 y 90 billones de pesos al año.

En ese marco, destacó programas como Colombia, país de propietarios’, enfocado en facilitar el acceso a vivienda con tasas razonables, y uno que resume su visión social: ‘Matemos el hambre’.

“Al hambre hay que matarla”

Lejos del eufemismo político, Abelardo defendió el nombre del programa con una frase contundente: “Al hambre hay que matarla”. Para él, no se trata de administrar la pobreza, sino de erradicarla como condición estructural.

“No podemos tener nunca tranquilidad, concordia y paz en Colombia si tenemos 20 millones de personas que se van con una mala comida a la cama”, insistió.

La propuesta del líder de Defensores de la Patria marca una diferencia clara frente al modelo actual: menos discursos, menos subsidios mal entregados y más responsabilidad estatal, tanto en el gasto como en los resultados.

En su planteamiento, el Estado no debe reemplazar el trabajo sino crear las condiciones para que la gente pueda salir adelante, mientras protege con firmeza a quienes realmente no pueden hacerlo por sí mismos.

En un país cansado de promesas sociales que no llegan a quienes más las necesitan, el debate que abrió en #VélezPorLaMañana pone sobre la mesa una pregunta incómoda pero necesaria: ¿a quién están llegando realmente los recursos del Estado colombiano?

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