Compatriotas, hermanos de lucha: Colombia está en peligro mortal. El populismo petrista, con Petro a la cabeza y Cepeda como su heredero siniestro, nos ha arrastrado por la senda de la inseguridad desbocada, de la corrupción rampante, de los antivalores que destruyen la familia, la propiedad y la libertad. Han convertido al Estado en botín, a la justicia en arma de venganza política —no olvidamos que Cepeda intentó, con trapisondas ilegales, destruir al Presidente Álvaro Uribe Vélez siendo inocente—, y han convertido a la Fuerza Pública en chivo expiatorio de su odio contra los héroes de la Patria.
Ellos han entregado pedazos de soberanía a criminales, han abrazado dictaduras y han sembrado odio de clase mientras llenan sus bolsillos y los de sus aliados.
Hoy, consciente de lo que el Pueblo clama, estaré como tigre al frente de la manada para decirles, con la autoridad que me da mi compromiso inquebrantable: ¡basta ya! Las elecciones al Congreso son la gran oportunidad para salvar la patria.
El Legislativo es pilar esencial del trípode constitucional y debe convertirse en el dique que contenga este avance destructivo y en la palanca que impulse la derrota total del petrismo y sus disfraces.
El Congreso es una representación variopinta del país, ningún partido puede obtener todas las curules y lo que corresponde es elegir unas mayorías afines, con propósitos comunes, que permitan constituir una coalición de unidad patriótica para no solo lograr gobernabilidad, sino para acometer la tarea de reconstruir al país después de la debacle en la que nos lo entregarán.
Por eso, consciente de mi responsabilidad política y como líder de Defensores de La Patria, he tomado una decisión responsable con la historia y con las necesidades del momento: el movimiento que me avala, Defensores de La Patria, no presentará listas propias al Congreso de la República.
No dividiré el voto patriota ni un solo segundo. Al contrario: pondré toda mi energía, toda mi voz, toda mi estructura al servicio de apoyar a todo aquel candidato —de cualquier partido— que cumpla con el objetivo primordial: enfrentar, derrotar y castigar políticamente a todos los que, desde el gobierno de Petro, con él a la cabeza, han llevado a Colombia al abismo de la inseguridad, la corrupción, los antivalores y la sumisión ante el narcoterrorismo. Todo aquel que no haya sido cómplice de Petro y Cepeda, que esté aspirando al Congreso, cuenta con mi apoyo, y le pido a los Defensores de La Patria que hagan lo propio: esa es la máxima coherencia, derrotar al enemigo en común con las armas de la democracia y los votos de los patriotas.
¡Firmes por la patria! Ese es el grito que nos une. Yo seré el primer soldado, el tigre que guía a la manada hacia la victoria. Hago votos con toda el alma para que los patriotas del Centro Democrático conviertan, de nuevo, al Presidente Uribe en el senador número 25 de su partido y lidere desde el Congreso la reconquista de Colombia. Sumaremos el mayor número posible de curules a la maravillosa lista de Salvación Nacional, integrada por valientes defensores de la Patria como Enrique Gómez, Carlos Felipe Mejía y muchos otros que no se venden ni se arrodillan; ellos son dignos representantes del tigre en la batalla electoral que han emprendido para la salvación de la Patria.
Y no nos detendremos ahí. En todos los partidos hay hombres y mujeres que, a pesar de la mermelada asfixiante y las presiones del régimen, han permanecido firmes por la patria: sus posturas, sus votos en las pérfidas reformas que impulsó el nefasto Petro, serán la guía que le dirá a los Defensores de La Patria quiénes de ellos merecen ser votados por nosotros, los verdaderos patriotas.
Muchos de ellos han votado contra las reformas destructivas, han denunciado la corrupción y han defendido al pueblo por encima de las prebendas. A ellos también los apoyaremos sin reservas, porque en esta hora crucial no miramos camisetas: miramos corazones patriotas.
Este es mi llamado a la unidad total: dejemos atrás egos, rencores y divisiones estériles; hagamos una gran coalición patriota sin distingos de partidos, porque patriotas hay en muchos de ellos, y ganemos las mayorías en el Congreso que me investirá el próximo 7 de agosto para, entre todos, salvar la nación.
Formemos una sola manada fuerte, feroz y decidida. Cada voto estratégico por estos candidatos es un golpe directo al petrismo. Cada curul ganada es un paso para salvar la patria del caos al que nos han condenado Petro, Cepeda y sus aliados, incluidos los disfrazados como Roy Barreras y sus listas de oportunismo puro.
¡Compatriotas, levántense! Organicen, movilicen, voten y hagan votar. Yo, Abelardo De La Espriella, estaré en el frente de batalla, como siempre, sin cálculos ni miedos. Porque esta no es una elección más: es la batalla por el alma de Colombia.
¡Firmes por la patria! ¡Unidos como manada! ¡Adelante, tigres, que juntos salvaremos la patria!
¡Todo por la Patria, nada sin ella!
Abelardo De La Espriella.