Las recientes declaraciones del general (r) Óscar Naranjo en las que afirmó tener diferencias “abismales” con Abelardo De La Espriella para adherirse a su campaña presidencial, abrieron un debate de fondo sobre el papel de la defensa jurídica, el debido proceso y la legalidad en una democracia. Frente a estas afirmaciones, De La Espriella, candidato presidencial y líder del movimiento Defensores de la Patria, respondió con un mensaje que busca reivindicar los principios del Estado de derecho y el respeto por las garantías judiciales.
El general Naranjo sostuvo que existe una contradicción insalvable entre su trayectoria y la del abogado De La Espriella, al señalar que este, en el ejercicio legítimo de su profesión, defendió a personas que él persiguió como altos responsables del crimen. Para De La Espriella, esta visión parte de un prejuicio que desconoce uno de los pilares fundamentales de cualquier sistema democrático: el derecho a la defensa.
En su respuesta, el candidato presidencial expresó respeto por la institución policial y por la trayectoria del general, subrayando que su desacuerdo no es personal, sino conceptual. “Sin la debida defensa jurídica, ningún procedimiento judicial puede considerarse legítimo”, ha señalado De La Espriella, recordando que la legalidad de la acción del Estado depende del cumplimiento estricto del debido proceso.
Desde esta perspectiva, el líder de Defensores de la Patria afirmó que el éxito de cualquier política de seguridad no se mide únicamente por las capturas, sino por la solidez jurídica de los procesos que las respaldan. Sin defensores que garanticen los derechos de los acusados, advirtió, el sistema se acerca peligrosamente al linchamiento y se aleja de la justicia.
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La defensa jurídica como garantía democrática
Abelardo De La Espriella ha insistido en que la defensa penal no equivale a complicidad con el delito, sino a la protección de un principio que ampara a todos los ciudadanos. En su respuesta al general Naranjo, recordó que incluso los casos más sensibles y complejos requieren abogados que velen por la legalidad del proceso, precisamente para evitar arbitrariedades y abusos del poder punitivo del Estado.
El candidato presidencial también cuestionó la idea de que combatir el crimen sea incompatible con respetar los derechos fundamentales. Por el contrario, afirmó que la fortaleza de una democracia se mide por su capacidad de enfrentar la criminalidad sin renunciar a la Constitución ni a la ley. En ese sentido, subrayó que todo ciudadano, sin excepción, puede verse algún día sometido a una investigación, razón por la cual el derecho a la defensa debe ser protegido sin ambigüedades.
De La Espriella fue más allá y planteó que parte de las diferencias con el general Naranjo provienen de visiones opuestas sobre procesos políticos recientes en Colombia. Señaló que el gobierno del que Naranjo hizo parte impulsó un modelo de negociación que, a su juicio, debilitó al Estado frente al narcoterrorismo y dejó a muchas víctimas sin verdad, justicia ni reparación. Esta crítica, aclaró, se formula desde una posición institucional y no desde el ataque personal.
El Respaldo Ciudadano Nos Fortalece
En su pronunciamiento, el líder de Defensores de la Patria también afirmó que entiende estas críticas como parte de un escenario político en el que sectores del establecimiento buscan frenar su ascenso electoral. Sin embargo, recalcó que su candidatura no depende de adhesiones individuales, sino del respaldo ciudadano y de una convicción profunda en la legalidad, la democracia y la soberanía popular.
Lejos de escalar el enfrentamiento, De La Espriella planteó el debate en términos de principios. Recordó que un proceso penal sin abogado carece de legitimidad y que el respeto por la ley es lo que diferencia a un Estado democrático de uno autoritario. Desde su visión, Colombia necesita líderes que comprendan que la seguridad y la justicia no son opuestas, sino complementarias.
Finalmente, reafirmó que su proyecto presidencial busca fortalecer las instituciones, garantizar el cumplimiento de la Constitución y devolver la confianza a los ciudadanos en la justicia, sin atajos ni arbitrariedades. Para De La Espriella, ese es el verdadero camino para reconstruir el país.
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Si crees en un país donde la seguridad, la legalidad y el respeto por el debido proceso sean pilares irrenunciables, te invitamos a unirte a Defensores de la Patria y a respaldar la candidatura presidencial de Abelardo De La Espriella. La defensa de la democracia comienza con ciudadanos comprometidos con el Estado de Derecho.