De La Espriella aseguró que esta forma de criminalidad será enfrentada de manera frontal y sin contemplaciones, para devolverle a los colombianos la seguridad, la libertad y la tranquilidad en su vida cotidiana.
Abelardo De La Espriella, candidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, advirtió que el principal desafío que enfrenta actualmente Colombia es una criminalidad desbordada que ha invadido los territorios y las ciudades, alimentada por una economía ilícita sin precedentes. Señaló que el combustible de todas las formas de violencia es la coca y que el país registra actualmente más de 330.000 hectáreas cultivadas, una cifra histórica que ha fortalecido como nunca antes al crimen organizado.
De La Espriella afirmó que, con estos niveles de producción, las organizaciones criminales cuentan con recursos ilimitados para expandir la violencia, la extorsión y el control territorial. Por ello, sostuvo que retomar la seguridad exige atacar la raíz del problema: la economía de la coca.
En esa línea, planteó la necesidad de reactivar de inmediato la fumigación, respetando el marco constitucional, mediante el uso de bioherbicidas, aspersión aérea, drones, erradicación manual y todos los instrumentos disponibles del Estado. Recalcó que estas tecnologías ya existen y, aunque son más costosas, permiten actuar con eficacia y dentro de la ley.
Asimismo, subrayó que el Estado no puede renunciar a su obligación constitucional de ejercer la fuerza legítima. Enfatizó que, con una inteligencia robusta y eficaz, es posible realizar operaciones y bombardeos de manera precisa, minimizando al máximo la pérdida de vidas humanas. Indicó que la inteligencia ha sido debilitada en los últimos años y que su reconstrucción es indispensable para recuperar el control del territorio.
Frente al debate sobre la presencia de menores en campamentos criminales, De La Espriella fue enfático en que son los grupos narcoterroristas quienes incorporan a los niños y niñas al conflicto, utilizándolos como escudos humanos. Afirmó que esta práctica deplorable no puede convertirse en un pretexto para paralizar la acción del Estado ni para permitir que la criminalidad siga expandiéndose.
De La Espriella explicó que la estrategia de seguridad debe complementarse con un programa serio de sustitución de cultivos, que ofrezca alternativas reales a las más de 500.000 familias que hoy dependen de la coca por falta de opciones. Diferenció con claridad el tratamiento que debe recibir cada actor: todo el peso de la ley para los narcotraficantes y todas las garantías para las familias cocaleras, a fin de que puedan construir un futuro legal y digno.
Finalmente, sostuvo que el desmonte de las economías criminales es la condición indispensable para enfrentar no solo el narcotráfico, sino otros flagelos como la extorsión, que golpea tanto a los grandes empresarios como a los pequeños comerciantes y a los ciudadanos más vulnerables.
¡Firme por la Patria!