Recuperar la legalidad perdida y reconstruir el Estado de derecho

Diciembre 18, 2025. 05:22 p.m. La legalidad, entendida como el respeto efectivo a la ley, a las instituciones y al orden constitucional, es uno de los pilares que hoy presenta mayor tensión en Colombia. Para Abelardo De La Espriella, precandidato presidencial y líder del movimiento Defensores de la Patria, el país atraviesa una crisis profunda de autoridad y legitimidad del Estado, alimentada, según su visión, por una relación equivocada entre el Gobierno actual y estructuras criminales que han debilitado la seguridad, la confianza ciudadana y la presencia institucional en amplios territorios.

De La Espriella ha sostenido que, durante los últimos años, se ha erosionado la frontera entre legalidad e ilegalidad. En su diagnóstico, decisiones políticas mal orientadas han terminado favoreciendo al narcotráfico y a organizaciones armadas ilegales, mientras se desprotege a los ciudadanos que cumplen la ley. Este desequilibrio, afirma, no solo afecta la seguridad, sino que también golpea la economía, la inversión, el empleo y la cohesión social.

Desde su propuesta política, el eje central es claro: devolver a la legalidad todo aquello que ha sido debilitado o abandonado. Esto implica restablecer la autoridad del Estado dentro del marco de la Constitución, fortalecer las instituciones democráticas y garantizar que la ley se aplique de manera igual para todos, sin privilegios ni ambigüedades. Para el precandidato, la legalidad no es un discurso abstracto, sino una condición indispensable para que exista libertad real.

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Legalidad, seguridad y responsabilidad institucional

Uno de los puntos centrales del planteamiento de Abelardo De La Espriella es la necesidad de recuperar la moral, la claridad de funciones y el respaldo institucional de la Fuerza Pública. En su criterio, policías y soldados han sido debilitados no solo en capacidades materiales, sino también en legitimidad, lo que ha facilitado el avance del crimen organizado en regiones estratégicas del país. Su propuesta consiste en devolverles confianza, reglas claras y apoyo jurídico para que actúen dentro de la ley y en defensa de los ciudadanos.

El precandidato presidencial también ha señalado que el narcotráfico sigue siendo la raíz estructural de buena parte de la violencia que afecta a Colombia. Las cifras de cultivos ilícitos, el control territorial de economías ilegales y el impacto internacional del tráfico de drogas configuran, a su juicio, un problema que no puede abordarse con evasivas ni con políticas contradictorias. Desde su visión, combatir este fenómeno exige una estrategia integral, legal y coherente, que combine erradicación, control territorial, cooperación internacional y alternativas productivas reales.

De La Espriella ha subrayado que cualquier acción del Estado debe desarrollarse dentro del marco constitucional y con respeto por los derechos humanos. Recuperar la legalidad no significa arbitrariedad ni abuso del poder, implica que el Estado actúe con firmeza, pero también con responsabilidad, transparencia y sujeción a la ley. En ese sentido, ha planteado que las herramientas contra el narcotráfico deben ajustarse a las decisiones judiciales y a criterios técnicos que garanticen eficacia sin vulnerar derechos fundamentales.

Otro aspecto central de su discurso es la lucha contra la corrupción. Para el líder de Defensores de la Patria no es posible reconstruir la legalidad si los recursos públicos continúan siendo desviados o si las redes criminales penetran las instituciones. Por ello, ha propuesto mecanismos de control más estrictos y una política de integridad pública que restablezca la confianza de los ciudadanos en el Estado.

En su narrativa política, la recuperación de la legalidad está íntimamente ligada a la reconstrucción del futuro. Un país atrapado por la ilegalidad, afirma, no puede ofrecer oportunidades a los jóvenes, ni garantizar empleo digno, ni asegurar servicios básicos de calidad. La legalidad es, en su planteamiento, la base sobre la cual se construye la prosperidad y la paz duradera.

Abelardo De La Espriella insiste en que este propósito no es individual ni personalista. Requiere un mandato ciudadano amplio, una sociedad comprometida y un liderazgo que entienda que gobernar es asumir responsabilidades, no administrar excusas. Desde esa convicción, plantea su aspiración presidencial como un proyecto de recuperación institucional.

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Si compartes la convicción de que Colombia necesita recuperar la legalidad, fortalecer el Estado de derecho y reconstruir sus instituciones dentro del marco constitucional, te invitamos a unirte a Defensores de la Patria y a respaldar la candidatura presidencial de Abelardo De La Espriella. El futuro del país exige compromiso, claridad y acción ciudadana responsable.

¡Firmes por la Patria! 

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