Cuando el Estado debe hablar claro, la pena debe ser el mensaje: De La Espriella

18 de diciembre de 2025, 17:30 am

En medio del desarrollo de la entrevista con Jhonny Romero Osorio en la que se debatió sobre seguridad y justicia, Abelardo De La Espriella abordó y planteó una visión que rompe con los enfoques tradicionales del derecho penal. Su postura parte de una premisa incómoda pero directa: el mundo cambió, Colombia cambió y el derecho no puede seguir actuando como si nada hubiera pasado.

Más allá de la resocialización

De La Espriella reconoció que en determinados delitos la resocialización puede seguir siendo un fin legítimo de la pena. Sin embargo, advirtió que esa no puede ser la única respuesta en un país atravesado por niveles extremos de violencia. En el contexto actual, insistió, el castigo también debe cumplir una función ejemplarizante.

Para el candidato, el Estado no solo sanciona: comunica. Cada condena envía un mensaje, no solo al delincuente sino a toda la sociedad. En un escenario donde crímenes atroces ocurren a plena luz del día, la debilidad del castigo termina incentivando nuevas violaciones a la ley. “No hay otra forma”, sostuvo, al referirse a la necesidad de penas que disuadan de manera real.

Asimismo, cuestionó que gran parte del derecho penal moderno haya sido diseñado para una realidad que ya no existe. Las teorías que priorizaron exclusivamente la resocialización surgieron en un mundo distinto, con otras dinámicas sociales y criminales. Hoy, afirmó, la criminalidad es más violenta, más impredecible y menos recuperable.

Adaptar la ley a la realidad

El planteamiento no apunta a abandonar el Estado de derecho, sino a fortalecerlo. Para De La Espriella, la ley debe evolucionar al ritmo de las circunstancias, ajustándose a los desafíos contemporáneos sin perder su legitimidad. Un sistema penal que no protege a los ciudadanos termina siendo injusto, incluso cuando pretende ser humanista.

El fondo de su propuesta es inequívoco: el delincuente debe saber que violar la ley tiene consecuencias severas y reales. En esa claridad, concluyó, está la diferencia entre un Estado que impone autoridad y uno que simplemente observa cómo la violencia se normaliza.

También te puede interesar: De La Espriella: Colombia retrocedió 30 años con el gobierno de Petro

Súmate como Defensor de la Patria en: unete.defensoresdelapatria.com

Compartir en

WhatsApp

Déjanos tu correo para avisarte cuando abramos inscripciones