03 de febrero de 2026.
El camino hacia la recuperación de las instituciones en Colombia requiere de una voluntad inquebrantable de ordenar la casa. Bajo el liderazgo del candidato presidencial Abelardo De La Espriella, la propuesta para el Legislativo es clara: una alianza patriótica que priorice la salvación nacional sobre los intereses burocráticos.
En esta visión, el Congreso de la República debe transformarse en un aliado estratégico para reconstruir la nación, operando bajo un esquema de decisiones firmes y no de transacciones políticas que han desangrado el erario durante décadas.
Salvar a la nación sin comprar conciencias
La base de la comunicación de De La Espriella con el Congreso de la República parte de una premisa ética radical: reconstruir al país sin comprar a los legisladores. “Yo no voy a hacer politiquería aquí. Yo no soy político”, afirma con contundencia y marca una línea divisoria entre el pasado de prebendas y el futuro de honestidad que representa el movimiento Defensores de la Patria. El objetivo es salvar el sistema sin comprometer la integridad del Estado ni los recursos que pertenecen a todos los ciudadanos.
Esta postura busca devolverle la dignidad al ejercicio legislativo, exigiendo que el Congreso de la República entienda el momento histórico actual. No es tiempo de discutir por “puestos” o cuotas de poder, sino de unirse a la revolución de la abundancia, un ejercicio colectivo donde se deja de lado lo que no sirve y se perfecciona lo que sí funciona para el bienestar del pueblo. Al eliminar la compra de apoyos, se garantiza que cada ley y cada decisión respondan exclusivamente al interés superior de la patria.
Gobernar con decisiones y leyes existentes
Frente a la tendencia de muchos gobernantes de buscar reformas constitucionales permanentes para justificar la inacción, la propuesta es disruptiva: se puede gobernar con las leyes que ya existen. La clave del éxito no reside en el papel, sino en la capacidad de tomar decisiones administrativas y ejecutivas con autoridad. Abelardo De La Espriella ha sido claro en que un presidente tiene la opción de gobernar con el Congreso o sin él, pero la invitación es a que los legisladores se sumen a un proyecto de seguridad y orden.
Gobernar con lo que tenemos significa actuar con sentido de urgencia para detener el caos y restablecer la autoridad del Estado desde el primer día. El país no necesita más “grandes proyectos” que nunca se materializan, sino una gestión eficiente que utilice las herramientas legales vigentes para recuperar el control del territorio y proteger al ciudadano de bien. Esta es la base para que el rugido de Colombia vuelva a ser escuchado por el mundo entero como un símbolo de estabilidad y progreso.
Para que la reconstrucción sea efectiva, el Congreso debe facilitar la transformación del modelo económico. El enfoque ya no es simplemente defender a los grandes empresarios, sino convertir a todo el pueblo colombiano en una nación de emprendedores e independientes. Desde el campo hasta la tecnología, cada oficio debe ser ejercido con la fuerza de un tigre, garantizando que el fruto del trabajo sea digno y justo.
El gran objetivo de este gobierno de transición es que los colombianos recuperen la paz cotidiana. Retomando la visión del maestro Echandía, el éxito de esta alianza será cuando el pueblo pueda, finalmente, volver a pescar de noche. Esto simboliza una nación segura, donde la ley se cumple y el orden es la norma, no la excepción. Para lograrlo, es fundamental devolverle la dignidad a las Fuerzas Militares y asegurar que la justicia sea una herramienta de protección para el débil y no un botín político.
Estamos trabajando para que Colombia sea nuevamente una Patria Milagro, una tierra de bendición donde no falte nada y donde la prosperidad brote en cada rincón del territorio. Esta visión espiritual y patriótica nos impulsa a dejar la casa organizada para el año 2030, entregando un país con instituciones funcionales y un rumbo definido hacia la grandeza inmarcesible.
¡Firme por la Patria! es más que un lema; es el compromiso de reconstruir el futuro de todos los colombianos.
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