En el marco de su campaña hacia la Casa de Nariño, Abelardo De La Espriella, candidato presidencial y líder del movimiento Defensores de la Patria, puso sobre la mesa un debate fundamental para la salud democrática de la nación: la responsabilidad del ejercicio periodístico.
Con la firmeza que caracteriza su trayectoria como jurista y ahora como figura política, De La Espriella sostiene que la libertad de prensa no puede ser un cheque en blanco para la difamación. Para el líder de la “manada del tigre”, el respeto por la honra y el buen nombre de los ciudadanos es un pilar innegociable en la construcción de la “patria milagro” que propone liderar.
El debate surge ante los cuestionamientos de sectores que califican sus acciones legales como un presunto acoso judicial. Ante esto, De La Espriella ha sido tajante al recordar que el uso de los mecanismos institucionales no es un exceso, sino el cumplimiento del deber ciudadano de defender la verdad. Según el candidato, recurrir a la justicia es la única vía legítima que entrega la democracia para proteger la integridad moral frente a la mentira sistemática. “El único mecanismo que me entrega a mí la democracia, la Constitución y la ley para reclamar el derecho que tengo a la honra y al buen nombre es o una acción civil o una acción penal”.
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El derecho a la honra: ni persecución ni privilegios para nadie
La visión de De La Espriella sobre la prensa es clara: el periodismo es esencial, pero debe estar sujeto al mismo rigor legal que cualquier otra actividad social. El líder de Defensores de la Patria enfatiza que la labor informativa conlleva una carga de veracidad que no todos están dispuestos a asumir. “Los periodistas son sujetos de derechos, pero también de obligación”. Bajo esta premisa, el candidato presidencial argumenta que quienes utilizan los micrófonos para difundir falsedades deben responder ante los jueces de la República, tal como lo ha demostrado en los tribunales con sentencias de rectificación y condenas civiles por difamación.
El jurista denuncia que, bajo el rótulo de “periodismo independiente”, se esconden agendas políticas que buscan desestabilizar a quienes defienden el orden y la legalidad. De La Espriella no duda en señalar lo que considera una farsa institucional en organizaciones que, a su juicio, tienen un sesgo ideológico marcado. “La Flip es una farsa, la Flip es un directorio de la izquierda”. Para el candidato, existe una doble moral en la protección de la prensa, donde se guarda silencio ante ataques a ciertos líderes mientras se victimiza a quienes fungen como periodistas, pero actúan como militantes. Su compromiso es desenmascarar a los “politiqueros que se disfrazan de periodistas” para recuperar la altura del debate público.
De La Espriella ha sido enfático en que su llegada a la presidencia no significará una persecución contra los medios, sino el imperio de la ley para todos por igual. Contrario a las narrativas que intentan pintarlo como un censor, el candidato asegura que su respeto por la democracia es absoluto y que jamás ha presionado a un medio para silenciar una voz, ni lo hará desde el poder ejecutivo. “Yo nunca he presionado con amenazas a un periodista. He recurrido a los jueces de la República, a la Fiscalía General para que haga lo propio, como manda la Constitución y la ley”. Su propuesta es un Estado donde la verdad sea el eje rector y donde el ejercicio informativo recupere la ética que lo sustenta.
La coherencia de Abelardo De La Espriella se basa en su historial: 23 años de ejercicio profesional sin una sola sanción penal o disciplinaria, lo que le otorga la autoridad moral para exigir ese mismo estándar de transparencia a quienes lo critican. El líder de Defensores de la Patria proyecta un gobierno donde la libertad de expresión sea protegida, pero donde la calumnia tenga consecuencias legales inmediatas. Para De La Espriella, una sociedad informada con la verdad es la base de la prosperidad y el desarrollo. La reconstrucción de Colombia exige que cada actor social, incluidos los comunicadores, asuma su responsabilidad con el país, garantizando que el derecho a informar no vulnere el derecho sagrado de los individuos a su buen nombre.
El candidato presidencial invita a los colombianos a diferenciar entre el periodismo riguroso y el activismo fletado. Asegura que su pleito no es con la prensa, sino con la mentira que se utiliza como arma política. En su visión de una nación segura y ordenada, la justicia rápida y efectiva será la encargada de resolver estos conflictos, asegurando que nadie esté por encima de la ley. Como líder de Defensores de la Patria, Abelardo De La Espriella se compromete a ser el garante de un entorno donde la palabra tenga valor y donde la justicia sea el escudo de los ciudadanos honestos frente al sicariato moral que ha imperado en los últimos años.
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Colombia necesita ciudadanos que defiendan la verdad y el honor de nuestra nación frente a los ataques de quienes pretenden manipular la opinión pública con falsedades. Si crees en un liderazgo que respeta la ley, protege la honra ciudadana y tiene el carácter para enfrentar la desinformación con la Constitución en la mano, te invitamos a unirte al movimiento Defensores de la Patria. Respalda la candidatura presidencial de Abelardo De La Espriella para asegurar que el orden y la justicia sean los cimientos de nuestro futuro. ¡Es el momento de estar firmes por la patria y defender la realidad de nuestra tierra! ¡Inscríbete hoy mismo y súmate a la reconstrucción nacional!