Trabajo, cultura y carácter, la herencia que define a Abelardo De La Espriella

Por: Redacción Defensores de la Patria

En una conversación cercana con Anny Chavarría para el canal de YouTube El Placer de Tenerte, Abelardo De La Espriella abrió la puerta de su memoria afectiva y explicó de dónde viene ese impulso que lo ha llevado a construir una voz propia en la vida pública. 

Habló de sus padres con la franqueza de quienes dijo que heredó “la capacidad de trabajo de mi madre… y tengo el amor por la cultura de mi padre y el carácter de él también, mezclado con el de ella”, resumiendo en pocas palabras el mapa emocional que lo acompaña.

La figura de su madre emerge como un motor inagotable ya que es “workaholic. Mi madre es adicta al trabajo. Tiene 70 y pico de años y siempre tiene que estar mandando, metida en una finca, en otra cosa, en sus propiedades. Pero ella es la que resuelve como una gran matrona”. 

En esa descripción hay una mezcla de disciplina y liderazgo que no se improvisa, la imagen de una mujer que se levanta cada día a ordenar, a empujar, a resolver, dibuja el origen de una ética del esfuerzo que Abelardo reconoce como propia

De su padre, rescata una dimensión distinta y complementaria, ya que “es un tipo culto, divertido, es un hombre inteligente”, comenta al tiempo que dice que ese amor por la cultura se traduce en curiosidad, lectura, conversación y búsqueda. 

La combinación de ambos legados, la disciplina que ordena y la cultura que ilumina, perfila el carácter que hoy tiene De La Espriella

No se trata solo de heredar cualidades, sino de fundirlas en una identidad que ha sabido abrirse camino

La “gran matrona” que decide y resuelve, y el padre culto que conversa y piensa, confluyen en un hijo que reconoce en esa mezcla el combustible de su trayectoria, “de ahí vengo y eso es lo que soy”.

La ética del trabajo que aprendió en casa explica la persistencia con la que asume compromisos, el amor por la cultura que recibió de su padre explica la forma en que debate y propone, y el carácter que ambos forjaron, explica, su manera de plantarse frente a la opinión pública, sin disfraces, con la voz entrenada para decir lo que piensa y sostenerlo.

Para quienes siguen su carrera, este retrato familiar ayuda a entender por qué su discurso combina firmeza y sensibilidad, y es que cuando esos dos ríos se juntan, la corriente gana potencia y encuentra dirección. 

También hay en estas palabras una invitación a mirar de otra manera el liderazgo, no como una máscara para las cámaras, sino como la prolongación natural de la educación recibida en casa. 

El dominio de sí mismo, la capacidad de trabajar en equipo, el sentido de responsabilidad y la valoración de la cultura no se improvisan en campaña, crecen al ritmo de una infancia y una juventud marcadas por el ejemplo. 

Por eso, cuando Abelardo agradece a sus padres lo que es, no lo hace desde la nostalgia, sino desde la memoria activa que impulsa a construir y a corregir, a crear y a servir.

Al final, lo que se ve en la superficie (ideas, propuestas y carácter) tiene raíces hondas y cuando esas raíces están hechas de trabajo y cultura, el árbol resiste mejor el viento.

Dejemos que la fuerza que aprendimos en casa nos lleve más lejos y convirtamos la fuerza de nuestras madres y el carácter de nuestros padres en un sueño compartido para Colombia, un país donde el trabajo honesto y la inteligencia del corazón abran caminos de dignidad para todos

Súmate a la primera fase, FIRME POR LA PATRIA, y que tu firma sea el comienzo de una historia nueva, escrita con carácter, esperanza y orgullo.

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