Más allá de la encuesta, lo importante es recuperar a Colombia

 — Redactado por: Gineth Gómez

En su conversación con Luis Carlos Vélez, el precandidato presidencial Abelardo De La Espriella desmontó una de las obsesiones más superficiales de la política colombiana: la encuesta del momento. Con cifras o sin ellas, la prioridad no es quién arranca arriba o abajo, sino quién tiene la capacidad real de sacar a Colombia del hueco en el que está.

“El éxito de la campaña está en que le he hecho entender a la gente que defender lo lógico no es extremismo, es lo razonable”, afirmó el precandidato presidencial, recordando que las discusiones vacías sobre favoritismos no alimentan a nadie, no reducen la criminalidad y no recuperan la dignidad nacional.

Mientras algunos repiten que “Abelardo no va a ganar” porque la tradición política dicta que “el que empieza primero nunca termina primero”, De La Espriella cerró ese mito con un hecho irrefutable: “Hace cuatro años Petro marcaba primero en todas las encuestas y jamás estuvo por debajo”. El problema —dijo— es que no supieron leer el fenómeno político, lo subestimaron y hoy el país está pagando las consecuencias. Las encuestas no anticipan liderazgo, anticipan complacencia. Y Colombia ya no está para eso.

El país no es la Zona T

Durante la entrevista, el líder de Defensores de la Patria fue contundente al marcar la distancia entre Bogotá centro y la Colombia profunda. “El país no es la zona T ni el parque de la 93”, dijo. Esa frase, dura pero veraz, radiografía el divorcio total entre la élite que se pasea por cafés de lujo y la realidad que viven millones de ciudadanos.

Porque el país verdadero está en las regiones donde hoy hay 15 % más de ilegales armados intimidando a la gente y 12 millones de personas que se van a la cama con una sola mala comida. Un país donde familias cocinan periódico para poder comer, donde en el sur de Barranquilla la pobreza es tan profunda que el cartón hace de leña. Situación que ha sido confirmada por Gustavo Petro en una de sus alocuciones presidenciales, afirmando que “la ciudad que más crece en pobreza extrema, es Barranquilla”. Esa es la Colombia que los círculos de poder no quieren ver porque nunca la han pisado.

Lo que sí ven es que un candidato que les habla de esa Colombia y no de sus cócteles está creciendo. Y eso, más que cualquier encuesta, es lo que realmente los inquieta.

Un gerente para una república herida

De la Espriella recordó un punto fundamental: Colombia necesita un gerente, no un influencer, no un caudillo ni un administrador del desastre. “El país sabe que un hombre como yo, que ha dado resultados en todo lo que ha emprendido, puede ser un buen gerente para esta nación”, afirmó.

El precandidato presidencial insistió en que lo que está en juego no es un cargo, sino la recuperación de valores fundacionales que fueron arrebatados por un gobierno amoral y corrupto. Seguridad, trabajo, salud institucional, estabilidad económica: eso es lo que está en disputa. Las encuestas no resuelven ninguna de esas urgencias. La gerencia, sí.

Del escepticismo al reconocimiento

Hace tres meses, decían que su campaña era una “payasada”. Hoy, sin querer, admiten que sí pasa a segunda vuelta… para luego decir que no gana. Esa contradicción —señaló— es casi un reconocimiento disfrazado: “Están dando por descontado que pasó a segunda vuelta”.

El líder de Defensores de la Patria lo toma con calma: disciplina, humildad y trabajo. Porque esto, según él, no va de titulares ni de likes, va de devolverle grandeza a un país que se acostumbró a sobrevivir cuando debería aspirar a vivir.

De la Espriella comparó su situación con la de otros líderes a los que llamaron locos antes de triunfar: Trump, Milei, Bukele. Todos fueron difamados, ridiculizados y atacados. Todos terminaron demostrando resultados. “Esto es un cambio de orden y por eso la casta está asustada”, afirmó.

La incomodidad no es por sus propuestas, sino por su independencia. Porque no se debe a partidos tradicionales, ni a élites, ni a intereses económicos. Se debe al ciudadano. “Yo me debo al pueblo—dijo—y los únicos intereses que voy a defender son los intereses altos de la República”.

Ese es el verdadero motivo de la resistencia: no pueden controlarlo.

Recuperar a Colombia es el objetivo, no ganar una encuesta

Las encuestas no transforman un país, la voluntad y la acción sí. De la Espriella insistió en que su bandera es Colombia, su preocupación es la República y su misión es recuperar la salud de la nación.

“Yo quiero servir de puente entre esos valores y el lugar de grandeza que se merece Colombia”. Y la conclusión es directa:  Más allá de la encuesta, lo importante es recuperar a Colombia.

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