Por: Redacción Defensores de la Patria
Devolver la institucionalidad y blindar su gestión con meritocracia es la visión de Abelardo De La Espriella cuando habla de rescatar instituciones de la captura política y volverlas a poner al servicio del ciudadano.
Hoy la urgencia es evidente: poner a Ecopetrol, ISA y el resto de compañías estatales bajo la conducción de expertos no es un capricho tecnocrático, es la manera de honrar el marco constitucional que garantiza decisiones predecibles, profesionales y orientadas al interés general.
De allí se desprende la idea de preservar la institucionalidad, que es también proteger los procesos, la continuidad y la independencia técnica que hacen confiables a las empresas. La institucionalidad no es un discurso; es el ritmo sereno que impide que cada ciclo político “recomience” desde cero.
Cuando el líder natural del movimiento Defensores de la Patria plantea “recuperar lo público” está diciendo que el mérito debe volver a ser el criterio y que las compañías de la Nación no pueden ser laboratorio de militancias.
En ese marco, hacer crecer la economía de forma responsable es la consecuencia natural de poner expertos al timón.
La responsabilidad es cuidar la sostenibilidad de largo plazo de las empresas estatales, blindar su reputación frente a los mercados y cumplirle a los ciudadanos con estabilidad y buena gestión.
No se habla de atajos ni de aventuras, se habla de continuidad técnica, previsibilidad regulatoria y respeto por las buenas prácticas que dan confianza a trabajadores, proveedores e inversionistas.
En palabras del propio ideario del movimiento, se trata de un Estado que fomente la libre empresa y opere con eficiencia, sin gigantismos ni clientelas.
Esa visión conecta con millones de colombianos que entienden que las empresas estatales no son trofeos, sino instituciones que exigen ser cuidadas con estándares altos, rendición de cuentas y estabilidad en sus rumbos.
Volver a la institucionalidad es, en suma, devolverle al país empresas serias, gobernadas por criterios estables, con la mirada puesta en el largo plazo.
Esa es la ruta que se ha trazado desde este rincón, fortalecer lo que es de todos, con disciplina, reglas claras y liderazgo profesional, para que cada activo de la Nación vuelva a ser orgullo de Colombia.