Por: Redacción Defensores de la Patria
En Defensores de la Patria sostenemos una convicción simple y contundente: sí es posible deshacer, por la vía más rápida y dentro del Estado de Derecho, las acciones que han deteriorado la salud, el empleo, la educación, la infraestructura, las finanzas públicas y la seguridad energética.
¿Cómo lo haría Abelardo De La Espriella? Con decisión política, liderazgo técnico y un plan de choque sector por sector, acompañado de mayorías ciudadanas y congresionales, y con una consigna clara, “cueste lo que cueste, desde la ley”.
En materia de salud, el precandidato del movimiento ciudadano Defensores por la Patria ha sido claro en su marco de principios: “hay que mejorar el sistema de salud” dentro de una defensa más amplia de la institucionalidad, la familia y la economía libre de mercado.
Estas ideas no son consignas aisladas, se inscriben en lo que él llama principios fundacionales, no una ideología extrema, y que orientan su acción pública.
Para Abelardo De La Espriella el empleo es consecuencia directa de un círculo virtuoso, “si hay seguridad, hay inversión; si hay inversión, hay empleo; si hay empleo, hay prosperidad”, esa es su brújula para reactivar la economía y poner a Colombia a trabajar.
En la misma línea, el abogado ha dejado claro que su orientación económica pasa por la confianza inversionista como motor de creación de puestos de trabajo, de hecho, ha señalado que su primer día de gobierno estaría marcado por decisiones contundentes en seguridad, salud y empleo, y que la fórmula que funciona es la de seguridad democrática, inversión social y confianza inversionista.
Bajo ese contexto, probado en Colombia con el expresidente Alvaro Uribe, es el que propone recuperar para que vuelvan la inversión, la contratación y el crecimiento.
En educación, su punto de partida es premiar el mérito, abrir oportunidades y conectar becas y universidad con el esfuerzo personal, ya que para él “la educación es el elemento transformador de cualquier ser humano”.
Y los hechos hablan por sí solos. Él creó un programa de becas y una fundación para apoyar a jóvenes de escasos recursos, cuyo esfuerzo ya mostró resultados: Melanny Hurtado, pasó de ser becaria a abogada en la firma De La Espriella Lawyers.
En vías, el camino es destrabar, ejecutar y cuidar cada peso y para ello está la experiencia jurídica probada de Abelardo, quien ha peleado casos complejos del sector. Ese es un ‘colmillo’ indispensable para renegociar lo que haya que corregir, exigir cumplimiento y sancionar incumplidos.
En temas minero-energético se requiere una planeación responsable y reactivar la exploración y producción de gas y petróleo como ancla de transición, acelerar térmicas y líneas de transmisión que hoy están retrasadas, y promover renovables donde sean viables, con almacenamiento.
Minería sí, pero bien hecha, porque “hay que explotar los recursos mineros respetando el medio ambiente”.
El campo será motor del despegue como, por ejemplo, escalar a nivel nacional el Plan Cosecha Solidaria, iniciativa impulsada por Abelardo durante la pandemia, que afianzó alianzas entre campesinos y empresarios. Así mismo, se buscará tecnificar pequeños productores, asegurar compras públicas y abrir mercados.
En seguridad y soberanía, el pilar de su campaña, se restablece la autoridad con presencia permanente de Fuerza Pública y cadena de mando respetada; cárcel para el criminal, sin premios.
La coherencia ya se ha probado en la cancha jurídica: la demanda ante el Consejo de Estado contra la “zona económica binacional” firmada sin competencia legal, muestra cómo se frena, por la vía institucional, cualquier intento de ceder soberanía o abrir puertas al narcorégimen.
Todo esto se sostiene en principios que Abelardo ha repetido en entrevistas públicas: defensa de la familia, la democracia, la Fuerza Pública y la economía libre; valores fundacionales que algunos tildan de “extremos”, pero que en realidad son bases de sentido común de la mayoría trabajadora de los colombianos.
El compromiso con nuestra nación es sencillo: liderar el orden, la legalidad y el trabajo honesto para que Colombia produzca, estudie, invierta y crezca, ese es el camino más rápido para deshacer el daño y enderezar el rumbo.