“La paz se logra imponiendo la fuerza de las armas y leyes de la República”: Abelardo De La Espriella

Por: Redacción Defensores de la Patria

En la historia universal, pocos conceptos han tenido tanta trascendencia como la llamada Pax Romana, este período que se extendió desde el gobierno de César Augusto en el 27 A. C. hasta la muerte de Marco Aurelio en el 180 d. C., marcó casi dos siglos de estabilidad para el Imperio Romano. 

Fue una paz que no surgió de mesas de diálogo ni de acuerdos blandos, sino de la contundencia de las legiones y la estricta aplicación de la ley. 

Roma no negociaba con quienes amenazaban su orden, más bien imponía respeto, el resultado fue un clima de seguridad que permitió florecer el comercio, el arte, la infraestructura y el derecho.

Ese modelo de firmeza es el que hoy evoca Abelardo De La Espriella, precandidato presidencial, cuando afirma que cree “en La Pax Romana, que es la paz que se consigue con la fuerza de las armas y las leyes de la República. Sin negociación. La paz no se negocia, la paz se impone”. 

Su mensaje se convierte en mensaje esperanzador para Colombia, la paz no se puede seguir construyendo sobre pactos con quienes han sembrado el terror en las calles y en los campos, sino sobre un Estado que haga valer la ley y respalde a las fuerzas militares y policiales con toda su autoridad.

Durante la Pax Romana, los ciudadanos del imperio podían desplazarse por carreteras seguras, los comerciantes expandían sus rutas y las ciudades crecían bajo la certeza de que había un poder capaz de garantizar orden

Esa confianza fue clave para que Roma dejara un legado que aún inspira sistemas jurídicos y políticos en Occidente y, para De La Espriella, Colombia necesita recuperar esa confianza perdida, un país donde hoy los ciudadanos sienten que los delincuentes tienen más poder que la propia institucionalidad.

El líder del movimiento Defensores de la Patria ha sido claro en múltiples escenarios al señalar que el gobierno actual ha desfinanciado a la fuerza pública y ha entregado territorios a los narcoterroristas y ciudades a las bandas criminales, debilitando la capacidad del Estado y empoderando a quienes viven de la ilegalidad. 

En consecuencia, propone un giro radical y es devolver a las fuerzas del orden el respaldo político, económico y jurídico que necesitan para proteger a la gente de bien y perseguir sin tregua a los criminales.

Este planteamiento conecta directamente con otras de sus propuestas sobre seguridad expuestas en entrevistas anteriores, De La Espriella ha hablado de puestos de mando unificado en cada departamento, donde el presidente gobierne desde el territorio y exija resultados concretos a sus generales, y de un sistema penitenciario realmente implacable, con cárceles capaces de garantizar que los delincuentes paguen sus deudas con la justicia sin privilegios ni negociaciones. 

La lógica es la misma que inspiró la estabilidad de Roma, autoridad firme, leyes claras y un brazo armado dispuesto a hacerlas respetar.

La literatura antigua reflejó bien esta visión de la paz impuesta. Tácito, historiador romano, describía con ironía que “creaban un desierto y lo llamaban paz”, aludiendo a la fuerza con que Roma sometía a sus enemigos. 

Sin embargo, esa paz sustentada en la autoridad permitió el progreso de una civilización que aún hoy es referente. De la misma manera, De La Espriella insiste en que Colombia necesita más que discursos de reconciliación y requiere autoridad real, un Estado que inspire respeto y un gobierno que no tiemble ante los criminales.

En el fondo, la propuesta de Abelardo De La Espriella es una lección actual tomada de la historia, la Pax Romana demuestra que la paz no es una dádiva, sino una conquista que requiere carácter, justicia y fuerza. 

Así, la verdadera paz para Colombia no vendrá de acuerdos con quienes han escogido el camino del crimen, sino del empoderamiento de la fuerza pública y la aplicación implacable de la ley.

La paz que soñamos no se pide, se conquista.

¡FIRME POR LA PATRIA!

Compartir en

WhatsApp

Déjanos tu correo para avisarte cuando abramos inscripciones