Por: Redacción Defensores de la Patria
La política colombiana está llena de matices y figuras que, aun con afinidades ideológicas, marcan distancia frente a los partidos tradicionales.
Ese es el caso del precandidato Abelardo De La Espriella, quien en diálogo con el periodista Ricardo Galán dejó claro su lugar en el espectro político nacional, cercano al expresidente Álvaro Uribe Vélez en cuanto a principios, pero independiente en su camino y en la forma de asumir el reto electoral.
“A pesar de que soy uribista, no pertenezco a ningún partido”, afirmó con contundencia el líder del movimiento Defensores de la Patria.
La declaración surge en un contexto en el que el Centro Democrático empieza a mover fichas de cara a las elecciones presidenciales, sin embargo, De La Espriella fue enfático al señalar que no está en la baraja de ese partido ni busca estarlo.
“Todo el mundo sabe que hay más uribismo que Centro Democrático. Yo soy uribista, pero tengo vuelo propio”, subrayó, marcando un terreno distinto; el de un liderazgo que se nutre de una corriente de pensamiento, pero que no se subordina a estructuras partidistas.
La conversación con Ricardo Galán reflejó además un rasgo que ha acompañado a De La Espriella en su vida profesional y personal, y es la preferencia por los retos difíciles.
“Voy a presentar con la ayuda de Dios y mis compatriotas más de 3 millones de firmas y lo voy a conseguir”, aseguró, y aunque la ley exige 650.000 rúbricas para formalizar una candidatura presidencial por fuera de los partidos, él prefiere multiplicar el desafío, “a mí me gusta hacer las cosas difíciles, me gustan las corridas jodidas y por eso he venido a Colombia. Si la cosa estuviese fácil, no estaría aquí”.
En entrevistas anteriores ha sostenido que su proyecto nace de un “designio divino”, que lo preparó a lo largo de su vida profesional y personal para asumir la responsabilidad de liderar a Colombia en medio de la crisis institucional y de seguridad que atraviesa.
Cuando habla de “hacer las cosas difíciles”, es parte de su visión de vida y de su aspiración de gobierno y con esa misma lógica ha planteado propuestas en materia de seguridad, como la implementación de puestos de mando unificado en los 32 departamentos del país, o la defensa férrea de la fuerza pública frente al desmonte presupuestal que, según él, ha impulsado el actual gobierno.
De La Espriella no esconde su afinidad ideológica con el expresidente Álvaro Uribe, pero la convierte en un punto de partida, no en un corsé político, y habla de uribismo como una corriente más amplia que el propio Centro Democrático que trasciende partidos y se conecta con la aspiración ciudadana de seguridad, autoridad y orden.
Ese “vuelo propio” lo configura como un hombre que recoge banderas históricas de la derecha, pero que busca proyectarlas a su manera, apoyado en la recolección de millones de firmas como expresión directa de respaldo ciudadano.
Su proyecto se construye en la independencia, en la fe en Dios y en la voluntad de los ciudadanos que lo acompañan.
Ese vuelo independiente solo se sostiene con la decisión de quienes creen en la autoridad, en el honor y en la grandeza de Colombia, es tiempo de demostrar que el país se levanta con la fuerza de su gente.