Diciembre 9, 2025. 02:18 p.m. La visión de país que propone Abelardo De La Espriella, precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, no es una construcción ideológica reciente, sino el resultado directo de los valores fundamentales y la educación recibida en el seno de su hogar. El carácter y la disciplina necesarios para enfrentar los desafíos de Colombia se forjaron en una combinación de rigor intelectual y capacidad de trabajo, legados por sus padres.
De La Espriella reconoce que sus padres, con más de cincuenta años de matrimonio, sentaron las bases de un “hogar completamente funcional” y un ambiente “supremamente feliz, tranquilo y con muchísimo amor”. El precandidato se enmarca en la “pura vieja guardia”, donde la formación cívica y la disciplina se aplicaban “como corresponde”.
El líder de Defensores de la Patria destaca una “combinación perfecta” de cualidades heredadas: de su padre, la pasión por el conocimiento, y de su madre, la ética laboral.
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La dupla de valores: razón y acción
El padre de Abelardo De La Espriella fue el principal artífice de su formación intelectual. El precandidato le atribuye la obsesión por el saber, una obligación que se tradujo en una pasión por los libros que hoy le resulta invaluable.
Esta lectura constante no solo nutrió su intelecto, sino que le proporcionó una perspectiva amplia y la capacidad de análisis profundo que hoy aplica a la política, buscando siempre las “causas primeras” de los problemas nacionales, tal como manda la filosofía. La razón, el debate y el pensamiento crítico se consolidaron como herramientas esenciales gracias a esta impronta paterna.
La contracara, que garantiza que el conocimiento se traduzca en resultados, es la herencia materna: la capacidad inagotable de trabajo. Esta habilidad, según De La Espriella, complementa la parte intelectual. La fórmula es clara: el análisis riguroso de la situación (legado del padre) debe ir acompañado de la acción incansable y la disciplina (legado de la madre) para transformar la realidad. No se trata solo de saber qué hacer, sino de tener la determinación de levantarse todos los días a hacerlo.
Esta dualidad de valores es el espejo de lo que Defensores de la Patria busca para el país: un Estado que sea inteligente en su diagnóstico y enérgico e incansable en su ejecución.
El reflejo del buen hijo en el líder
La formación recibida en casa le ha otorgado a De La Espriella una de las credenciales más importantes en la esfera pública: la coherencia entre su vida privada y sus aspiraciones.
Para Abelardo De La Espriella, la disciplina de la “vieja guardia”, que incluía el castigo cuando la “embarrada” lo ameritaba, fue crucial para inculcar el sentido de la responsabilidad y las consecuencias de los actos. Esto, según él forjó una personalidad acostumbrada a la rendición de cuentas y al reconocimiento del error, cualidades esenciales que hoy hacen falta en la política colombiana.
La lealtad, el amor familiar y la capacidad de trabajo duro, inculcados en un ambiente de cariño y funcionalidad, son los cimientos sobre los que el precandidato presidencial propone construir un nuevo liderazgo para Colombia. Un liderazgo que no se improvisa, sino que se nutre de los valores permanentes y probados de la familia tradicional.
Súmate al ejército de Defensores de la Patria y trabajemos juntos por una Colombia más segura, próspera y justa.