En un momento en el que Colombia enfrenta desafíos complejos en materia social, económica y de seguridad, el precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, Abelardo De La Espriella, ha puesto sobre la mesa un tema que, pese a su relevancia, suele pasar inadvertido en la discusión pública: la importancia de la disciplina personal y de una mente clara como fundamento para la toma de decisiones responsables. Para él, los vicios, en todas sus formas, no solo dañan la salud, sino que nublan el juicio y limitan la capacidad de cualquier persona para construir, liderar y contribuir al desarrollo del país.
A partir de su experiencia personal, De La Espriella ha insistido en que nunca permitió que los vicios hicieran parte de su vida. En sus propias palabras, “Nunca entré en los vicios”. No fue por miedo ni por casualidad, sino por una convicción profunda: si iba a vivir de su mente, no podía dañarla. Esa claridad temprana, la conciencia del valor del criterio, la concentración y el pensamiento enfocado se convirtieron en uno de los pilares de su trayectoria profesional y empresarial.
Esa visión contrasta con una cultura que, en algunos espacios, ha normalizado conductas que afectan la salud física y emocional, especialmente entre los jóvenes. Sin imponer dogmas ni moralismos, De La Espriella plantea un mensaje sencillo: la disciplina, la sobriedad y la buena salud mental permiten ver oportunidades, tomar mejores decisiones y abrir caminos donde otros ven límites.
Esta forma de pensar es necesaria, en especial cuando un estudio, publicado por Caracol Radio, y desarrollado por el Ministerio de Justicia y Medicina Legal, reveló una alarmante radiografía de las muertes asociadas al consumo de sustancias psicoactivas en Colombia entre 2013 y 2022. Durante ese período, el alcohol fue la sustancia con el mayor número de defunciones registradas (40.399), seguido por la cocaína (7.571) y la marihuana (5.002).
El informe destaca un preocupante aumento en el desvío de medicamentos con uso terapéutico hacia el consumo recreativo, evidenciado en casos de tramadol (40), morfina (27) y fentanilo (23), cuya mortalidad asociada se mezcló frecuentemente con ketamina, una sustancia de uso farmacéutico y veterinario que generó gran alarma al detectarse 91 casos (el 76,3% en los últimos tres años).
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Una vida guiada por la disciplina, el optimismo y la creatividad
De La Espriella comparte que su “droga natural” ha sido siempre su propio optimismo. “Soy un tipo optimista, divertido, incansable”, afirma. Desde su infancia se destacó por su energía, su creatividad y su capacidad para convertir una idea en un proyecto real. A los 11 años ya tenía dos empleados y manejaba pequeños negocios, desde una tienda hasta la venta de comida los fines de semana. Más adelante, trasladó ese impulso al ámbito jurídico y empresarial, fundando una de las firmas de abogados más reconocidas del país.
Ese dinamismo, alejado de los excesos y cercano a la disciplina, lo acompañó también en otros espacios de su vida. Desde sus programas de radio y televisión en Montería cuando apenas era un niño, hasta sus proyectos culturales, su fundación de becas, sus libros, sus discos, sus emprendimientos y su trabajo social, ha demostrado que la energía mental es más poderosa cuando se cuida y se orienta hacia objetivos concretos.
Para De La Espriella, la claridad mental no es algo místico ni abstracto. Es una herramienta práctica. Es lo que permite estudiar, emprender, liderar equipos, resolver conflictos y enfrentar retos con firmeza y equilibrio. En su visión, un país no se construye solo con leyes y políticas, sino con ciudadanos capaces de pensar con lucidez, de trabajar con constancia y de aprovechar sus talentos sin recurrir a atajos destructivos.
La disciplina personal también ha sido fundamental en su vida familiar. Lleva 18 años de matrimonio y destaca la importancia del hogar como un espacio de apoyo, estabilidad y crecimiento. Ese equilibrio, entre trabajo, familia y proyectos, es parte de lo que él considera una vida plena, construida desde la responsabilidad y el afecto.
De La Espriella insiste en que Colombia necesita líderes y ciudadanos con criterio, templanza y claridad. Personas capaces de analizar, de crear, de tomar decisiones difíciles y de sostenerlas. Personas que puedan soñar, pero también trabajar para materializar esos sueños. “Soy un soñador que ha materializado todo su sueño”, dice. Esa capacidad, asegura, nace de una mente despejada y de una vida alejada de los excesos.
Su mensaje no es individualista. Es una invitación colectiva a construir un país más sano, más consciente y más fuerte desde lo personal hacia lo social. La disciplina, afirma, no es una restricción, sino una herramienta para alcanzar lo que se quiere.
Si crees que Colombia necesita ciudadanos con claridad, disciplina y visión, te invitamos a unirte a Defensores de la Patria y apoyar el compromiso del precandidato presidencial Abelardo De La Espriella. Juntos podemos construir un país más fuerte desde la mente y desde el carácter.
¡Firmes por la Patria!