Jejejeje ¡Los veo asustados!

Imagínense al humorista que imita al presidente Gustavo Petro Urrego con esa  voz ronca diciendo jejejeje ¡los veo asustados!, ante la unión solidaria y al  unísono de precandidatos presidenciales, expresidentes de la república,  exfiscales generales y cuánto imberbe de la administración del país, de los  órganos de control y de las instituciones quiere atravesársele al camino  disparado de Abelardo De La Espriella hacia el solio presidencial en el 2026. 

Primeramente, el mismo presidente Petro que cuando llegó al más alto cargo  público del país, solamente había sido alcalde de Bogotá con una de las peores  gestiones que la llevó al atraso de más de veinte años en materia de  infraestructura, movilidad, basuras, seguridad, etc., aunque se le reconoce las  variadas denuncias contra carteles como el de Bogotá, flagelo corruptivo que en  su actual gobierno no ha podido espantar. 

Le sigue Vicky Dávila, periodista reconocida y mujer berraca que, en principio,  se le veía fuerte, pero que cuando entró al tren de “Todos contra Abelardo” – TOCONABE- bajó ostensiblemente en la figuración hacia su meta, porque  calificó a De La Espriella como un abogado que solo defiende a personas que  incurren en conductas tipificadas en el Código Penal, como si nosotros los  litigantes tuviéramos que cerrarnos a defender solo sacerdotes y misioneros que  van por el camino de Santiago de Compostela. 

También el expresidente Juan Manuel Santos viene sosteniendo, según fuentes  humanas cuya reserva me asiste como escritor y opinador en medios masivos de  comunicación, que “primero muerto antes de ver poniéndose la cinta  presidencial a Abelardo De La Espriella”. 

Por su parte, el exalcalde de Medellín Daniel Quintero, quien fungió como tal  sin máxima experimentación para manejar una ciudad capital grande, a quien  evito calificar su gestión, pero que tiene unas investigaciones penales en curso,  claro está, bajo la égida de la presunción de inocencia. Hay quienes afirman que  está rompiendo la izquierda radical y, que de esa guerra interna, solo  sobrevendrá una gran división del partido de gobierno saliendo como único  ganador, Roy Barreras, agazapado mientras se destripan entre ellos mismos. 

Me dicen que existen algunas palabras y lugares comunes, físicos y en lenguaje  literario, que no dejan dormir a, como lo llaman en Medellín, Pinturita, entre  ellos, Universidad Americana, Censa, Club Unión Medellín y centro comercial  El Tesoro. 

Es tan inocua la ofensa de Quintero contra Abelardo De La Espriella que su  querida madre lo llamó inmediatamente a Barranquilla para contarle que  estaba enfurecida, enardecida, no porque le dijera corrupto, sino porque lo  tildara de metrosexual. 

Ahora, al propósito común, se une el exfiscal Francisco Barbosa, el  autocatalogado hombre más bonito e inteligente del país, a quien, en mi opinión,  le debemos parte de la hecatombe que sufre nuestra patria con más de 300 mil  hectáreas sembradas de coca y elevados índices de inseguridad. Si hubiese  intentado por lo menos ejercer una buena gestión con menos pavoneo y desfiles  de escoltas y caravanas de niñas acompañantes recién entradas en la mayoría  de edad, el país estaría mejor. 

El ministro Eduardo Montealegre hizo lo propio en su entrevista a la revista  Semana en la que presuntamente “intervino en asuntos o controversias de tipo  político en forma pública” como así está tipificada la falta disciplinaria en el  Código Único de esa materia, sin poder zafarse de la ilicitud sustancial porque  i) habló fungiendo de ministro y, ii) la prohibición a los servidores públicos de  incurrir en esa falta es, en toda época, sin que necesariamente nos encontremos  en campaña política. Se refirió a Abelardo De La Espriella siguiendo un libreto  que viene de arriba, no de Dios, sino del diablo, y como soy quien solicitó al  Procurador su investigación por este hecho, ¡si me llega a atacar, le mando a  Gaona! 

Solo falta que aparezcan graduados como enemigos de Abelardo De La Espriella muchos mediocres que no hicieron nada por este país cuando tuvieron la  oportunidad de hacerlo. Mientras eso sucede, la base popular, la clase media y  los empresarios, más todos los defraudados y quienes desean un mejor país se  han ofrecido a recoger firmas. Hasta quienes no tiene aún edad para votar. Por  esto, jejejeje ¡los veo asustados!

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