Para Abelardo De La Espriella, precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, el éxito no es un destino súbito ni una conquista improvisada, sino el resultado de un proceso exigente, prolongado y profundamente humano.
Su definición se aleja de la idea de triunfo inmediato o facilidad; por el contrario, lo asocia a la capacidad de soportar presión, levantarse después del error y perseverar hasta alcanzar una meta. En sus palabras, “el éxito está en no desistir cuando te equivocas y en volver a retomar”.
Con tono pausado y reflexivo, De La Espriella explica que el éxito es un método de ensayo y error comparable al desarrollo de cualquier producto, que se prueba una y mil veces hasta lograr funcionar como debe. Ese principio, la reiteración disciplinada, lo ha aplicado a su vida profesional, empresarial y personal. “Si tú quieres tener éxito, tienes que soportar mucha presión; el éxito es directamente proporcional a la cantidad de presión que puedas soportar”, afirma.
De allí que insista en que nada verdaderamente importante nace de un día para otro. Para ilustrarlo, recurre con frecuencia a ejemplos ampliamente conocidos: Elon Musk estuvo quebrado en Tesla antes de consolidar uno de los gigantes tecnológicos del mundo, y Jeff Bezos acumuló siete años de pérdidas con Amazon antes de que la empresa despegara. En ambos casos, dice, el éxito dependió de aguantar el peso del fracaso sin renunciar al propósito.
También te puede interesar: De La Espriella: cuando la plata no se la roban, alcanza para todo
Pero cuando se le pregunta qué significa el éxito para él en lo personal, De La Espriella responde sin vacilar: “El éxito para mí tiene nombre: Ana Lucía, Lucía, Salvador, Filippo y Francesca”. Su familia, su esposa y sus cuatro hijos, es, afirma, la realización más grande de su vida y el núcleo desde el cual ha construido cada una de sus etapas. Esa centralidad afectiva es, según él, la verdadera medida de la plenitud.
Productividad, disciplina y el sueño de transformar un país
Para Abelardo De La Espriella, líder de Defensores de la Patria, el éxito no depende únicamente de la formación académica, aunque reconoce la importancia de combinar profesionalismo y productividad.
Lo fundamental, sostiene, es producir resultados. “Lo más importante en la vida es ser productivo”, explica, una idea que vincula con la creación de empresa, la innovación constante y la perseverancia en desarrollar proyectos con visión.
Su trayectoria empresarial es, para él, una demostración de ese principio: fundó De La Espriella Lawyers, una de las firmas jurídicas más reconocidas del país; abrió sedes en Estados Unidos; creó proyectos inmobiliarios que se vendieron en tiempo récord; lanzó Ron Defensor, ganador de reconocimientos internacionales; produjo vino, libros, discos musicales y una línea de ropa con excelente recepción. Asegura haber logrado estas metas gracias a su disciplina, la pasión que deposita en cada proyecto y el equipo profesional que lo ha acompañado durante años.
Sin embargo, afirma que el éxito no puede quedarse en lo individual. Su aspiración, como precandidato presidencial, es trasladar esa cultura de productividad al Estado. “Mi mayor sueño en este momento de mi vida es salvar a Colombia y reconstruirla”, señala, enmarcando esta visión dentro de lo que considera la receta que históricamente ha dado resultados: la doctrina uribista basada en la seguridad, la confianza inversionista y la inversión social.
En su visión, Colombia no carece de propuestas, sino de decisión para ejecutarlas. Reitera que cuando un Estado actúa con firmeza y claridad, puede superar cualquier desafío institucional. El éxito, en esa escala, es la determinación colectiva de sacar adelante a un país herido por la violencia, la corrupción y el desgobierno.
De La Espriella insiste en que el éxito nacional debe medirse por la capacidad de recuperar el orden, fortalecer la economía, reconstruir las instituciones y restablecer la dignidad del ciudadano de bien. Por eso habla de éxito como responsabilidad, no como triunfo personal.
Mientras avanza en su campaña, el mensaje que busca transmitir es sencillo: perseverancia, claridad moral y disciplina son los pilares indispensables para construir un futuro distinto.
Quienes compartan esa visión de país y quieran trabajar por la defensa de la República pueden unirse hoy mismo a Defensores de la Patria.