Noviembre 18, 2025. 05:32 p.m. El precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, Abelardo De La Espriella, abordó nuevamente las versiones que buscan distorsionar su participación en el proceso de paz con las autodefensas a mediados de los años 2000. Lo hizo con el propósito de precisar, con detalle y rigor, la naturaleza pública, autorizada y plenamente legal de su rol en aquel momento histórico.
“Mi papel en el proceso de paz con las autodefensas fue público”, afirmó al recordar que su presencia en Santa Fe de Ralito se dio en calidad de miembro de una comisión civil acompañante, una figura autorizada formalmente por el entonces ministro del Interior y de Justicia, Sabas Pretelt de la Vega. Esta autorización, explicó, lo facultó a participar en las reuniones y acompañar un proceso que, en su momento, fue ampliamente cubierto por la prensa nacional.
De La Espriella recalcó que todo lo que hizo fue público, conocido y documentado. De hecho, las fotografías que hoy se utilizan para insinuar vínculos irregulares fueron publicadas por los propios medios en el marco de la cobertura de las negociaciones.
“Esa foto la pusieron los periódicos porque estábamos en un proceso de paz”, recordó, insistiendo en que cualquier interpretación distinta es una construcción artificial que no tiene sustento jurídico ni histórico.
También se refirió a la narrativa recurrente, según la cual sería cercano a Salvatore Mancuso. El precandidato explicó que, si bien Mancuso es de Montería, su misma ciudad de origen, la diferencia de edad entre ambos (16 años) hacía imposible cualquier relación previa. “Yo lo vi una vez montando moto cuando yo era un niño”, relató. En Ralito, dijo, lo conoció de la misma manera que conoció a los demás negociadores del proceso: sentado en una mesa de diálogo, en un contexto institucional.
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Decisión judicial firme y contexto personal en Córdoba
Además de aclarar su rol, De La Espriella recordó que las investigaciones asociadas a su participación en el proceso dieron lugar a una preclusión, una figura jurídica que, como subrayó, hace tránsito a cosa juzgada constitucional. “El proceso murió, se finió”, explicó, destacando que no tiene procesos penales ni sanciones disciplinarias por su actuación profesional.
De La Espriella también brindó contexto sobre su historia familiar en Córdoba, un departamento que vivió profundas tensiones durante la presencia paramilitar. Su padre, recordó, fue magistrado y llegó incluso a enfrentarse con estructuras armadas ilegales en defensa de la ley. Por eso, afirmó, resulta particularmente injusto que se pretenda insinuar algún tipo de afinidad con organizaciones que afectaron directamente a su familia.
“Los mismos paramilitares amenazaron a mi papá”, dijo, al enfatizar la falta absoluta de sentido en las versiones que buscan presentarlo como simpatizante de esos grupos.
Sobre los señalamientos persistentes, De La Espriella fue enfático y sereno: “Me han inventado un montón de cosas… que era paraco, que no sé qué. Eso es pura ficción y ha quedado demostrado”. Agregó que, aunque todavía circulen rumores sin fundamento, él prefiere responder con transparencia y hechos, no con confrontación. “Cuando alguien me dice paramilitar yo pienso: ¿y es que no se les puede ocurrir algo más diferente? Eso está pasado de moda, eso es ficción”.
El precandidato insistió en que, como abogado, su labor siempre se desarrolló dentro de la legalidad y bajo el principio fundamental de que defender a un cliente no equivale a compartir sus hechos o su ideología. En sus palabras, “confundir al abogado con el cliente es incorrecto” y constituye una simplificación que desconoce el funcionamiento básico del Estado de derecho.
Con estas precisiones, De La Espriella recalcó que su trayectoria, tanto jurídica como pública, está libre de sombras. Su participación en Ralito fue institucional, autorizada, visible y ajustada a la Constitución. Todo lo demás, aseguró, pertenece al terreno de la especulación.
Quienes compartan estos valores y deseen trabajar por la defensa de Colombia pueden unirse hoy mismo a Defensores de la Patria.