El swing costeño como forma de liderazgo: conectar sin disfraces con la gente

21 de enero de 2026.

La manera en que la identidad cultural influye en el ejercicio del liderazgo. Para el candidato presidencial Abelardo De La Espriella, el llamado ‘swing costeño’ no es un rasgo superficial ni una licencia para la informalidad, sino una forma legítima de conectar con la gente desde la cercanía, el humor y la espontaneidad.

De La Espriella fue claro en diferenciar estilos sin descalificarlos. Reconoció y exaltó el liderazgo del expresidente Álvaro Uribe Vélez, a quien calificó como el presidente más importante que ha tenido Colombia, una figura que respeta y honra como a un padre. Sin embargo, también señaló que Uribe representa un liderazgo serio, sobrio, casi ceremonioso, que aun así logró una conexión profunda con el país.

Dos estilos, un mismo propósito

Para Abelardo, el contraste entre ambos estilos no implica contradicción, sino complementariedad. Mientras Uribe conectó desde la disciplina, el rigor y la firmeza, él lo hace desde el vacilón, el humor costeño y una naturalidad que rompe barreras. “El swing Caribe te permite una cosa: la sinergia con la gente”, explicó.

Ese estilo no es una estrategia diseñada en campaña, sino una expresión genuina de su identidad. En un país diverso como Colombia, sostiene que el liderazgo no puede encasillarse en una sola forma de ser. El carisma, el humor y la cercanía también son herramientas políticas cuando se usan con autenticidad.

La política no siempre tiene que ser acartonada

Durante la conversación con la presidenta de Red Intercable TV Colombia, De La Espriella compartió anécdotas que ilustran esa diferencia de estilos. Relató un episodio en una feria ganadera en Montería donde acompañaba al expresidente Uribe. Mientras Uribe saludaba con su característica formalidad, él rompía el hielo con comentarios espontáneos, bromas y gestos cercanos.

Lejos de restar respeto, ese comportamiento generaba identificación. Para Abelardo, la política no puede reducirse a protocolos rígidos que alejan al ciudadano común. El humor bien entendido —no ofensivo ni impostado— puede ser una puerta para acercar a la gente a la discusión pública.

El líder de Defensores de la Patria reivindicó el carácter caribeño como una escuela natural de liderazgo social. En la Costa, explicó, el trato directo, el abrazo, la risa y el “mamador de gallo” no son frivolidades, sino códigos culturales profundamente arraigados. Esa forma de relacionarse permite una conexión emocional inmediata que no depende del cargo ni del poder.

Ese rasgo, trasladado a la política, rompe la distancia artificial entre el líder y el ciudadano. No se trata de caer en la informalidad irresponsable, sino de humanizar la política en un país cansado de discursos fríos y figuras inalcanzables.

Cercanía no es improvisación

A lo largo de la entrevista, De La Espriella dejó claro que su estilo no implica falta de seriedad ni improvisación. El swing costeño, insistió, no reemplaza las ideas ni las propuestas, pero sí facilita que estas lleguen con mayor fuerza al ciudadano común.

En su visión, Colombia necesita líderes capaces de hablarle al país con firmeza, pero también con humanidad. La risa, el comentario espontáneo y el trato directo no debilitan el liderazgo; por el contrario, lo hacen más cercano y comprensible.

En un escenario político saturado de poses calculadas y discursos diseñados para agradar encuestas, Abelardo De La Espriella plantea una alternativa: ejercer el liderazgo desde la identidad, sin pedir permiso para ser quien es. Para él, el swing costeño no es un accesorio de campaña, sino una forma honesta de estar en la política.

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