Deporte y alimentación: la política pública que empieza mucho antes del hospital

06 de enero de 2026, 11:05 pm
Hay debates sobre salud que siempre llegan tarde. Se concentran en presupuestos, déficits, deudas acumuladas y reformas administrativas, pero casi nunca en la pregunta incómoda: ¿por qué la gente llega enferma al sistema? En su conversación con Carlos Trujillo, Abelardo De La Espriella decide correr el foco. No hacia el final del problema, sino hacia su origen.
Para él, el colapso del sistema de salud colombiano no puede entenderse únicamente desde las cifras financieras —que hoy superan los 50 billones de pesos entre déficit y deuda—, sino desde la ausencia histórica de una política pública sería en dos frentes básicos: deporte y alimentación. Lo que hoy se paga en hospitales, dice, es el precio de décadas de desatención preventiva.
La salud no empieza en el hospital
La Organización Mundial de la Salud ha sido clara durante años: más del 80 % de las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y gran parte de los casos de obesidad son prevenibles con hábitos adecuados de actividad física y nutrición desde la infancia. No es una discusión ideológica, es evidencia acumulada. La Organización Mundial de Salud, OMS, y la Organización para la Alimentación y la Agricultura, FAO, coinciden en que invertir en prevención es significativamente más barato —y más humano— que sostener sistemas de salud saturados por enfermedades crónicas evitables.
Sin embargo, en Colombia el deporte sigue siendo tratado como un lujo cultural o un gasto accesorio, no como una herramienta estructural de salud pública. La educación física se debilita, los escenarios deportivos se abandonan y la nutrición infantil queda reducida a programas fragmentados que no dialogan entre sí.
La causa primera del problema
El candidato presidencial Abelardo De La Espriella plantea el asunto desde una lógica casi filosófica: el déficit financiero es la consecuencia, no la causa. La causa primera es haber renunciado a formar ciudadanos sanos desde niños. Un país que no garantiza actividad física regular ni alimentación adecuada en la infancia está fabricando, a largo plazo, pacientes crónicos.
Los datos respaldan esta mirada. Según la OMS, las personas que no hacen suficiente ejercicio presentan un riesgo de mortalidad de un 20 % a un 30 % superior a las que son suficientemente activas. A su vez, la FAO ha advertido que la mala alimentación infantil tiene efectos irreversibles sobre la salud, el rendimiento académico y la productividad futura.
No es solo un problema médico. Es un problema económico, social y moral.
Deporte como política transversal
En la conversación, el deporte no aparece únicamente como un instrumento de bienestar individual o de identidad nacional, sino como una política transversal que conecta cultura, salud, educación y cohesión social. Un niño que hace deporte no solo fortalece su cuerpo; desarrolla disciplina, manejo de la frustración, trabajo en equipo y sentido de pertenencia.
Desde el punto de vista del sistema de salud, ese niño representa algo aún más concreto, no será una carga futura. Cada peso invertido en actividad física infantil ahorra múltiples pesos en tratamientos médicos décadas después. La evidencia internacional es consistente: los países que integran el deporte en su política pública reducen costos hospitalarios y mejoran indicadores de salud poblacional.
Alimentación: el eslabón olvidado
El otro frente crítico es la nutrición. Colombia convive con una paradoja alarmante: desnutrición infantil en algunas regiones y obesidad creciente en otras. Ambos extremos son síntomas de la misma falla estructural: ausencia de una política alimentaria coherente.
La FAO ha señalado que los primeros mil días de vida son determinantes para la salud futura. Un niño mal alimentado hoy tiene más probabilidades de desarrollar enfermedades crónicas mañana. Sin embargo, el debate público sigue tratando la alimentación como un asunto doméstico, no como una responsabilidad estratégica del Estado.
Abelardo en diferentes intervenciones ha señalado la importancia de enseñarle a comer a los niños de Colombia, comparando el caso colombiano con países como Italia, donde ha vivido, y donde la regulación obliga a que los alimentos se preparen con ingredientes naturales.
Situación que da pie a su afirmación: “Necesitamos enseñarle a comer a nuestros niños desde temprana edad para que no sean en el futuro una carga para el sistema de salud”.
En coherencia con la afirmación del candidato presidencial la OMS (Organización Mundial de la Salud) asegura que, “si no se aumenta la actividad física, los sistemas públicos de salud soportarán un gasto de unos USD 300.000 millones entre 2020 y 2030 (cerca de USD 27.000 millones anuales)”.
Cuando De La Espriella habla de recuperar el sistema de salud y llevarlo a estándares de talla mundial, no se limita a hospitales mejor dotados o finanzas saneadas. Habla de cambiar la lógica completa del modelo, pasando de un sistema reactivo a uno preventivo.
Un sistema que no espera a que el ciudadano se enferme para intervenir, sino que crea las condiciones para que no llegue a enfermarse. Eso implica decisiones políticas de largo plazo, cuyos resultados no siempre se ven en un periodo presidencial, pero que definen el futuro de una nación.
Salud, patria y responsabilidad
El deporte, en esta visión, también cumple una función simbólica: fortalece el tejido social y el sentido de pertenencia. Pero su valor real va mucho más allá del orgullo o la cultura. Es una inversión directa en sostenibilidad del sistema de salud y en calidad de vida.
Un niño que hace deporte y se alimenta bien es un adulto más sano, más productivo y menos dependiente del Estado. No es retórica: es matemática social.
Pensar la salud desde el deporte y la alimentación no es un ideal romántico. Es, quizás, la decisión más pragmática que un país puede tomar si quiere dejar de apagar incendios y empezar a construir futuro.
También te puede interesar: Cambiar la mentalidad: la propuesta de Abelardo De La Espriella para enseñar a comer a los niños
Súmate como Defensor de la Patria en: unete.defensoresdelapatria.com

Compartir en

WhatsApp

Déjanos tu correo para avisarte cuando abramos inscripciones