Noviembre 20; 2025. 11:55 a.m. Para Abelardo De La Espriella, precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, la seguridad es el eje fundamental del futuro de Colombia. Su postura parte de una premisa sencilla: cuando el Estado actúa con carácter, determinación y autoridad, nunca pierde.
La reflexión surge de lo que considera un debilitamiento progresivo de la institucionalidad, que ha permitido el avance de organizaciones criminales, la expansión de economías ilícitas y el sometimiento de comunidades que hoy padecen extorsión, desplazamiento, miedo y falta de oportunidades.
Según explica, la ausencia de decisiones firmes ha permitido que el crimen se consolide en varias regiones. A su juicio, no se trata de falta de estrategias o análisis técnicos, sino de carácter. “Cuando hay voluntad y ardentía, el Estado siempre prevalece”, afirma. Por eso sostiene que ha decidido dar el paso a la vida pública para contribuir a cambiar esa inercia y devolverle al país la autoridad del Estado.
Su premisa es clara: poner las cosas en orden implica enfrentar el delito con todas las herramientas que la Constitución y la ley permiten, proteger al ciudadano y recuperar los territorios donde hoy las organizaciones criminales imponen sus reglas.
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De La Espriella insiste en que la seguridad no puede reducirse a un eslogan o a un conjunto de diagnósticos repetidos durante años. Para él, se trata de decisiones concretas y ejecutables. Por ejemplo, destaca cómo Estados Unidos ha logrado resultados al destruir lanchas y derribar aeronaves cargadas con droga, acciones que considera claves para afectar las finanzas de las organizaciones criminales.
“Eso es lo que hay que hacer”, señala al tiempo que recuerda que Colombia abandonó parte de estas capacidades. En su planteamiento, la combinación de interdicción aérea, control territorial, tecnología y acción coordinada permitiría afectar los incentivos de las economías ilícitas y recuperar el control del país.
Orden, legalidad y protección al ciudadano de bien
El precandidato subraya que recuperar el orden no implica exceso ni abuso, sino que el Estado ejerza plenamente sus responsabilidades. Poner las cosas en su sitio significa, en su visión, actuar contra la criminalidad en todas sus manifestaciones: narcotráfico, extorsión, minería criminal, trata de personas y corrupción. Esta última, afirma, merece la misma atención, pues debilita la confianza institucional y afecta directamente los recursos que deberían llegar a la ciudadanía.
En su visión, Colombia necesita una estrategia que combine firmeza, tecnología e institucionalidad. Propone fortalecer la Fuerza Pública mediante alianzas estratégicas internacionales, mejorar la inteligencia, modernizar equipos y reforzar la capacidad de reacción en todo el territorio.
De La Espriella insiste en que un país donde trabajadores, emprendedores y comerciantes viven con miedo no puede progresar. Reitera que “el orden de las cosas es caerle al crimen con determinación mientras se protege a quienes aportan al país con su trabajo”.
Parte de su planteamiento implica que la seguridad debe ser el punto de partida para un círculo virtuoso: inversión, empleo, desarrollo regional y bienestar social. Para él, nada de eso es posible mientras las estructuras criminales controlen barrios, veredas o corredores estratégicos. La prioridad, afirma, es garantizar que las familias puedan vivir sin miedo, que el comerciante no sea extorsionado y que el Estado recupere la presencia en zonas donde hoy predominan actores ilegales.
De La Espriella también habla de la importancia de fortalecer la justicia, de agilizar los procesos contra estructuras criminales y de ofrecer a los ciudadanos garantías jurídicas claras. Su visión es que la ley debe aplicarse con rigor, pero siempre dentro del marco institucional y sin vulnerar los derechos fundamentales.
De La Espriella insiste en que el país está a tiempo de corregir el rumbo si se toman decisiones valientes y coherentes. Para él, ordenar a Colombia es posible, siempre que exista convicción, disciplina y liderazgo.
Quienes comparten esta visión de seguridad, institucionalidad y orden pueden unirse hoy a Defensores de la Patria y respaldar este proyecto ciudadano que busca reconstruir la confianza en el Estado y proteger a quienes trabajan por el país.