Enero 21, 2026. 02:40 p.m.
En un momento donde los cimientos institucionales y los valores fundamentales de la sociedad colombiana parecen tambalearse bajo la presión de ideologías radicales, Abelardo De La Espriella, candidato presidencial y líder del movimiento Defensores de la Patria, ha fijado una postura inamovible. Para el jurista y líder político, la batalla que se libra hoy en el país no es solo por la administración de los recursos, sino por el alma misma de la nación.
De La Espriella sostiene que existe una incompatibilidad irreconciliable entre la fe que profesa la mayoría de los colombianos y las doctrinas que el actual régimen pretende imponer. En sus declaraciones, ha sido enfático al identificar la mayor amenaza para la libertad espiritual del pueblo: “El peor enemigo del cristianismo es el comunismo”.
Como líder de Defensores de la Patria, De La Espriella se presenta no como un político tradicional de promesas vacías, sino como un muro de contención frente al avance de agendas que buscan desarticular la familia y las libertades religiosas. El candidato presidencial entiende que el comunismo, en sus diversas mutaciones modernas, intenta sustituir la trascendencia y la fe por un control estatal absoluto que asfixia la conciencia individual. Por ello, asume su rol con una determinación que él mismo define desde la fortaleza de su carácter. Su convicción es clara: si el comunismo es el enemigo de la fe, él se posiciona como el obstáculo insalvable para esa ideología en el territorio nacional: “El peor enemigo del comunismo en Colombia soy yo, el Tigre Abelardo De La Espriella”.
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Defensa de la fe y lucha frontal contra la decadencia social
Para De La Espriella, la defensa de la causa cristiana es una prioridad que va de la mano con la recuperación del orden público. En su visión de Estado, no puede haber una sociedad próspera si se permite que el consumo de drogas y la degradación moral destruyan a la juventud. El candidato presidencial vincula la lucha contra las sustancias ilícitas con la protección de la libertad religiosa, pues considera que ambas son víctimas de un sistema que prefiere ciudadanos dependientes y sin valores arraigados. Combatir estos males requiere de un liderazgo que no tema ser calificado de disruptivo, un mando que posea la firmeza necesaria para ejecutar las acciones que la institucionalidad demanda sin dilaciones ni debilidades ante lo políticamente correcto.
Inspirado nuevamente en la figura de Nehemías, De La Espriella recalca que la reconstrucción de la nación exige atreverse a hacer lo que muchos consideran imposible. Mientras otros candidatos se pierden en cálculos electorales, el líder de Defensores de la Patria se concentra en una misión de carácter: proteger la libertad de culto y asegurar que el Estado vuelva a ser el garante de los derechos de los ciudadanos de bien. Este liderazgo fuerte y decidido es el único capaz de enfrentar a una izquierda radical que ha desfinanciado a la fuerza pública y ha entregado territorios al crimen organizado. Para el candidato, recuperar la soberanía nacional es un acto de justicia hacia un pueblo que clama por seguridad y respeto a sus tradiciones más profundas.
La supervivencia de la democracia
La confrontación con el comunismo no es, para De La Espriella, un asunto de retórica, sino una necesidad de supervivencia democrática. El candidato advierte que las tácticas de caos y desestabilización empleadas por el actual gobierno tienen como fin último el atornillamiento en el poder y la anulación de la oposición. Ante esto, su respuesta es la movilización de la reserva moral de Colombia. La protección de los principios cristianos no es negociable, y su compromiso como próximo presidente es asegurar que ninguna ideología totalitaria vuelva a amenazar la paz de los hogares colombianos. La determinación del Tigre es la garantía de que la ley y la fe seguirán siendo los pilares sobre los cuales se reconstruya la grandeza de la patria.
Finalmente, Abelardo De La Espriella hace un llamado a la coherencia y a la valentía. La lucha contra el comunismo exige claridad mental para identificar los peligros y firmeza en el corazón para enfrentarlos. Como líder de Defensores de la Patria, su camino está trazado por la verdad y la integridad, valores que considera esenciales para liderar a un país que busca salir de la oscuridad. La victoria de la libertad sobre el autoritarismo es una meta que se alcanzará con el concurso de todos aquellos que entienden que el futuro de Colombia se defiende con carácter y sin concesiones ante quienes pretenden destruirla.
Únete a Defensores de la Patria
La defensa de nuestra fe, de nuestras familias y de nuestra libertad frente a la amenaza del comunismo radical es una tarea que nos convoca a todos. Si compartes la convicción de que Colombia necesita un liderazgo firme, sin amarres y con el carácter necesario para frenar la destrucción de nuestra nación, te invitamos a unirte al movimiento Defensores de la Patria. Respalda la candidatura presidencial de Abelardo De La Espriella y sé parte del ejército civil que rescatará nuestras instituciones y protegerá nuestros valores cristianos.
¡Es el momento de los patriotas que no se rinden!