Cuando Abelardo De La Espriella, precandidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, inició sus estudios de derecho en Bogotá en el año 1995, el panorama jurídico y empresarial de Colombia era radicalmente distinto al actual. En aquel entonces, el país operaba bajo un esquema centralizado donde las grandes firmas y las decisiones trascendentales se limitaban a la capital.
Sin embargo, la visión de este líder no se restringía a la práctica tradicional del litigio; su mente, estructurada desde el nacimiento con una lógica empresarial, concibió algo más ambicioso que un simple bufete: una verdadera empresa de servicios jurídicos.
“Empecé a estudiar en el año 95, imagínate, hace 30 años en Bogotá. Y como yo estudié allá, dije: ‘Voy a montar la vaina aquí’. ¿Y por qué monté una firma de abogados así? Porque yo soy empresario desde que nací y mi visión siempre fue empresarial”, relata el abogado al explicar el génesis de su organización.
Esta concepción dio vida a De la Espriella Lawyers, una marca que al principio llevaba el apellido explícito de su naturaleza: Enterprise. Aunque el nombre se simplificó con el tiempo, el ADN corporativo permaneció intacto. A diferencia de los despachos tradicionales que dependían exclusivamente de la figura del abogado titular, De La Espriella implementó procesos sistematizados y estandarizados. La firma opera con software de seguimiento de procesos y una estructura organizacional jerarquizada y eficiente, funcionando “como una compañía, como una empresa jurídica”.
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Resultados tangibles y responsabilidad social
Esta metodología no fue un experimento aislado, sino la aplicación de una estrategia que el líder de Defensores de la Patria ha replicado en todos sus emprendimientos exitosos, desde la industria de licores hasta la moda y la construcción. “Esa visión empresarial se la he aplicado a todas mis empresas, a todos mis proyectos y es lo que en realidad me ha dado el éxito porque cuando tú eres organizado, tienes método, tienes estrategia y táctica, las vainas salen bien”, asegura.
La expansión de la firma, que llegó a contar con más de 100 abogados y sedes en Bogotá, Barranquilla, Medellín y Miami es la prueba fehaciente de que la eficiencia del sector privado es superior a la burocracia estatal.
De La Espriella, quien nunca ha sido empleado ni ha pasado una hoja de vida, salvo el “proceso de selección” con su esposa, ha forjado su carácter en la independencia absoluta. Esta trayectoria le otorga una autoridad moral y técnica única: la de quien ha construido su patrimonio y su nombre sin depender de contratos estatales ni de favores políticos, sino de resultados medibles en el mercado libre.
El éxito financiero de la firma, que lo convirtió en el abogado que más facturaba en el país, ha ido de la mano con una estricta rectitud profesional. En más de dos décadas de litigio, nunca ha recibido una sanción disciplinaria, demostrando que se puede ser exitoso y contundente actuando siempre dentro del marco de la ley.
Además, su visión empresarial no carece de sensibilidad social. Más del 30 % de sus casos han sido Pro Bono, logrando hitos legislativos históricos como la Ley Rosa Elvira Cely (tipificación del feminicidio) y la Ley Natalia Ponce de León (ataques con agentes químicos), demostrando que la empresa privada también es un motor de justicia social.
Para el precandidato presidencial, la lección es clara: si un modelo de gestión basado en el orden, la disciplina, la sistematización y los resultados pudo convertir a una firma de abogados en una multinacional de servicios legales, ese mismo enfoque es el que requiere el Estado colombiano para salir del caos.
No se trata de retórica sino de la aplicación de métodos probados de gerencia y estrategia. De La Espriella ofrece al país la experiencia de un “gladiador” que conoce el valor del trabajo duro y que entiende que la única forma de obtener resultados diferentes es administrando la nación con la misma seriedad y eficiencia con la que se maneja una gran empresa.
Súmate al ejército de Defensores de la Patria y trabajemos juntos por una Colombia más segura, próspera y justa.