Solo en libertad económica nacen los verdaderos programas sociales

09 de diciembre de 2025, 11:30 pm 

En tiempos donde la narrativa pública parece secuestrada por eslóganes y ficciones ideológicas, la claridad se vuelve un acto de valentía. En su conversación con Equipo 10AMPRO, Abelardo De La Espriella sintetiza en una frase lo que muchos han evitado reconocer durante décadas, solamente en un modelo libre de mercado y capitalista es posible financiar programas sociales reales, sostenibles y de impacto.

Esta afirmación, lejos de ser una consigna económica, es una descripción técnica del funcionamiento de cualquier Estado que aspire a financiar salud, educación, subsidios o infraestructura sin destruir la base productiva de la nación. Y es, además, una respuesta directa al intento de la izquierda radical de “robarnos el discurso social”, como lo plantea el propio De La Espriella.

La riqueza no la produce el Estado: la producen los ciudadanos

El candidato presidencial recuerda que ningún programa social puede existir si primero no existe riqueza que lo financie. El Estado no crea dinero: lo recauda. Y lo recauda de quienes producen, arriesgan, innovan y pagan impuestos: los empresarios, los trabajadores y los emprendedores.

Cuando un gobierno —como el actual— decide castigar al aparato productivo, no solo ahuyenta la inversión: drena los recursos que más tarde exige para financiar sus propias promesas sociales. Sin inversión, no hay empleo; sin empleo, no hay impuestos; sin impuestos, no hay programas sociales.

En contraste, los países que han logrado reducir la pobreza de manera sustancial (Corea del Sur, Irlanda, Chile en los 90’s, Estonia) lo hicieron con políticas de apertura económica, fortalecimiento de la empresa privada y un Estado que no asfixia, sino que acompaña.

La izquierda vende “lo social”, pero no sabe producirlo

Uno de los puntos más contundentes de la intervención es su refutación a la narrativa de que la izquierda “defiende lo social”. De La Espriella lo califica sin rodeos: “Una mentira”.

Y lo demuestra con hechos: Los gobiernos estatistas en América Latina han estatizado la vida y la movilidad, colapsado los sistemas de salud, arrasado la inversión privada y convertido la asistencia social en un mecanismo de control y sometimiento.

La evidencia está a la vista: Cuba, Venezuela, Nicaragua. Modelos donde “lo social” terminó siendo sinónimo de hambre, exilio y represión.

En cambio, los programas sociales más exitosos de la región como Progresa Oportunidades en México, Familias en Acción en Colombia o Bolsa Familia en Brasil surgieron y se consolidaron dentro de modelos de mercado, no dentro de economías estatizadas.

La transformación social sólo es posible desde el poder y desde el modelo correcto

El entrevistador pregunta qué hacer con los jóvenes ideologizados por la izquierda. La respuesta de De La Espriella es cruda y estratégica: no todos entenderán el daño del estatismo durante una campaña, pero lo entenderán cuando el modelo cambie y el país empiece a avanzar.

Porque las transformaciones reales —las que reducen pobreza, generan empleo y cierran brechas— no se hacen desde discursos, sino desde decisiones de gobierno, reducir impuestos, estimular la inversión, proteger la propiedad privada, garantizar reglas estables, permitir que el mercado genere oportunidades.

Solo con esa base es posible financiar la educación pública, la seguridad social, la atención a la primera infancia y los programas de lucha contra el hambre que De La Espriella plantea.

Programas sociales sí, pero sin destruir la fuente que los financia

El líder de Defensores de la Patria  insiste: el fin último es ayudar a los más pobres, pero esto exige fortalecer primero a quienes generan riqueza en el país.

La ecuación es simple y poderosa: empresarios fuertes generan empleo estable obteniendo un mayor recaudo, lo que nos lleva a mejores programas sociales. Y añade algo que parece obvio, pero la política tradicional suele olvidar, no se puede repartir lo que no existe.

Conclusión: el verdadero “gobierno social” será el que entienda de economía, no el que repita consignas

El mensaje final del fragmento es contundente, la izquierda no es social es empobrecedora; y la única forma seria de construir justicia social es a través de un modelo que premie el trabajo, la empresa y la libertad.

Un gobierno austero, de mercado, con respeto a la propiedad privada y disciplina fiscal, no es lo contrario de lo social: es la única vía para que lo social deje de ser una promesa vacía y se convierta en una realidad para millones.

También te puede interesar: Una salida al caos político: la propuesta para definir un solo candidato al 10 de diciembre

Súmate como Defensor de la Patria en: unete.defensoresdelapatria.com

Compartir en

WhatsApp

Déjanos tu correo para avisarte cuando abramos inscripciones