De La Espriella: el ejercicio de la autoridad para salvar a Colombia

La situación actual del país no es el resultado de la falta de conocimiento sobre lo que se debe hacer; es la consecuencia directa de la ausencia de autoridad, valor y determinación en el liderazgo. Abelardo de la Espriella ha sido enfático: “Lo que define el futuro de una nación es el ejercicio adecuado de la autoridad, que es lo que lleva luz en medio de las tinieblas del caos”, y está amparada en la Constitución y en la ley.

Su candidatura no es un capricho; es una respuesta ineludible. “Si la situación estuviera bien, yo no estaría acá”, afirma el líder de Defensores de la Patria. Ha venido porque va a hacer “lo que se debe hacer y nadie más tiene el valor de hacer”.

La receta faltante: carácter y coraje

Abelardo sostiene que las soluciones a los principales problemas de Colombia (seguridad, salud, economía) son conocidas por todos. El verdadero desafío es “quién se atreve a hacer lo que hay que hacer para salvar a Colombia”. Lo que se necesita es un “gladiador” que posea los elementos clave: autoridad, valor, coraje, determinación y ardentía.

La crítica a la clase política tradicional es severa:

Cuestiona a los líderes que se presentan como “tigres” en campaña, pero al llegar al gobierno se vuelven “tigres de papel” que se asustan ante la opinión pública o las protestas.

En contraste, afirma ser un líder que “ruge y que muerde” y enfatiza: “Llegué tarde a la repartición del miedo”. Su autoridad debe operar de forma automática y contundente, como el ejemplo de su padre, cuya sola presencia imponía el orden.

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El límite es la ley: autoridad, no autoritarismo

El ejercicio de la autoridad se basa en dos principios: coacción contra el criminal y protección al ciudadano, siempre con el límite que impone la Constitución y la ley. El gobierno debe generar “pánico, terror, horror” en los bandidos, criminales, narcotraficantes y corruptos.Y debe generar respeto y tranquilidad en los ciudadanos de bien.

Promete aplicar la “mano de hierro del Estado”. Quien no se someta a la ley “será dado de baja”. Quien se someta debe ser encarcelado en condiciones lo suficientemente duras para pagar su deuda con la sociedad, no en un resort.

Aplicar la ley como corresponde, someter al bandido y proteger al ciudadano de bien no es autoritarismo, sino la aplicación adecuada del Estado de derecho. Su concepto de liderazgo, que se compara con el general romano Cincinnatus (que asumía el poder para salvar la República y luego lo entregaba), es el de un “gladiador” que ha venido con la “espada afilada de la democracia” a restaurar el orden constitucional y deshacer las “porquerías” que se han hecho, como la cesión de soberanía.

El futuro del país está en la decisión de elegir a quien tiene el valor, la sabiduría y la virtud para poner en orden la casa.

Súmate al ejército de Defensores de la Patria y trabajemos juntos por una Colombia más segura, próspera y justa.

¡Firmes por la Patria

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