Colombia no se toca: la línea roja de Abelardo frente a cualquier incursión armada

08 de enero de 2026, 21:55 pm

En medio del debate sobre la relación de Colombia con Estados Unidos y el colapso institucional en Venezuela, Abelardo De La Espriella trazó una línea que, a su juicio, no admite ambigüedades: ningún país puede realizar incursiones armadas en territorio colombiano. La afirmación, hecha durante su entrevista con Noticias Caracol, no es un matiz menor dentro de su visión de política exterior, sino una definición de soberanía que busca diferenciar con claridad los escenarios regionales.

Para Abelardo, la crisis venezolana y la situación colombiana no pueden leerse bajo la misma lógica. Mientras reconoce la ausencia total de institucionalidad en el país vecino, sostiene que Colombia, aún golpeada, conserva pilares democráticos que deben ser defendidos sin intervención extranjera.

“No estoy de acuerdo con ningún tipo de incursión armada de ningún país del mundo en territorio colombiano”, afirmó de manera categórica.

Venezuela y Colombia no son el mismo escenario

Uno de los puntos centrales de su planteamiento es la diferencia radical entre ambos países. Abelardo no oculta su postura frente al régimen de Nicolás Maduro, al que define sin rodeos como una narcodictadura. En ese contexto, dice entender y respaldar acciones internacionales dirigidas a restaurar el orden democrático en Venezuela.

Sin embargo, subraya que trasladar esa lógica a Colombia sería un error histórico.

“Allá no hay institucionalidad, no funciona nada. Eso es una narcodictadura. Aquí todavía funciona la democracia, maltrecha, pero funciona”.

Esta distinción es clave en su discurso: Colombia no es un Estado fallido ni un territorio sin ley, y por tanto no puede ser tratado como tal por ninguna potencia extranjera, aliada o no.

La institucionalidad como dique de contención

El precandidato presidencial fundamenta su rechazo a cualquier incursión armada en la existencia de instituciones que, pese a la crisis política, siguen operando. Menciona de forma expresa a la Fuerza Pública, al Congreso de la República y a la Rama Judicial como estructuras que han evitado un deterioro mayor del orden constitucional.

En su visión, permitir la entrada de fuerzas extranjeras equivaldría a renunciar a la soberanía y admitir un fracaso institucional que, insiste, Colombia no ha tenido.

Soberanía sin subordinación

El líder de Defensores de la Patria no plantea el aislamiento de Colombia ni el rompimiento con aliados estratégicos como Estados Unidos, pero sí marca límites precisos.

“Defiendo las actuaciones del gobierno americano en Venezuela, pero no una incursión armada en territorio colombiano”.

La cooperación, explica, debe darse en términos de inteligencia, tecnología, apoyo logístico y fortalecimiento institucional, no mediante tropas extranjeras operando dentro del país.

La línea que no se cruza

Al final, su postura se resume en una idea sencilla, pero contundente: Colombia se defiende con aliados, pero no se entrega. La soberanía, insiste, no es negociable, ni siquiera bajo el argumento de la lucha contra el crimen transnacional.

El precandidato fija una de las líneas rojas de su discurso político: respaldo a la democracia, cooperación internacional firme, pero cero tolerancia a cualquier intervención militar extranjera en suelo colombiano.

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