13 de febrero de 2026.
El candidato presidencial Abelardo De La Espriella trazó una línea ideológica nítida sobre lo que, a su juicio, está en juego en la próxima elección presidencial: no se trata simplemente de una competencia entre candidatos, sino de una confrontación entre modelos de país.
Para el candidato, Iván Cepeda representa un modelo político, social y económico que ha fracasado en distintas partes del mundo, mientras que Colombia necesita avanzar hacia un esquema de libertad económica, prosperidad y desarrollo institucional.
De La Espriella sintetizó la contienda en una dicotomía clara: libertad económica o estatismo.
Asimismo, sostuvo que el modelo que, según él, representa Cepeda ha dejado consecuencias graves allí donde se ha aplicado, desde estancamiento productivo hasta deterioro institucional. No lo planteó como una discusión académica, sino como una advertencia política: Colombia no puede, en su opinión, repetir experiencias que han resultado fallidas en otros contextos.
“El país necesita ser una nación milagro”, afirmó. Esa “nación milagro” implicaría crecimiento sostenido, inversión, seguridad jurídica y fortalecimiento de la empresa privada como motor del desarrollo.
Más allá de la ideología: principios fundacionales
Uno de los puntos centrales de su declaración es que la discusión no debe quedarse en etiquetas ideológicas tradicionales. Aseguró que el debate de fondo es sobre valores y principios fundacionales.
Desde esa perspectiva, planteó una serie de ejes que, según él, deberían definir el rumbo del país donde la familia es el núcleo fundamental de la sociedad, la defensa de la libertad religiosa, el combate frontal contra el crimen organizado, el empoderamiento real de la fuerza pública y la necesaria recuperación del sistema de salud.
Según De La Espriella, estos puntos no pertenecen a una corriente ideológica específica, sino que constituyen principios estructurales para garantizar estabilidad social y crecimiento económico.
Un llamado a la coherencia política
El candidato fue enfático en que su propuesta no se sustenta en consignas abstractas, sino en coherencia programática. En su lectura, la ciudadanía debe evaluar si el modelo que ofrece el estatismo garantiza prosperidad o si, por el contrario, restringe la iniciativa privada y concentra el poder en el Estado.
El concepto de “nación milagro”
La idea de convertir a Colombia en una “nación milagro” radica en la concepción de un país donde haya desarrollo económico sostenible y exista prosperidad para las familias.
Bajo esa narrativa, la discusión con Cepeda no sería simplemente política, sino estructural: dos visiones antagónicas sobre el rol del Estado y la libertad económica.
De La Espriella insistió en que la elección no debe reducirse a simpatías personales. Para él, el país enfrenta una decisión de fondo: mantener o no un esquema que considera agotado frente a una propuesta que privilegia la iniciativa individual y el fortalecimiento de la empresa privada.
En ese sentido, el mensaje es directo, quienes crean en la libertad económica, el fortalecimiento institucional y la defensa de valores tradicionales, estarían —según su planteamiento— alineados con su proyecto político.
La campaña, por tanto, continúa definiéndose como un debate entre modelos de organización social y económica, donde la pregunta central no es quién gobierna, sino bajo qué principios se gobernará.
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