Enero 22, 2026. Abelardo De La Espriella, candidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, advirtió que Colombia atraviesa una crisis humanitaria en materia de salud, cuyas consecuencias están costando vidas. Señaló que miles de ciudadanos no están recibiendo atención médica oportuna ni los medicamentos que requieren, una situación que trasciende cualquier debate técnico y se convierte en un drama humano inaceptable.
De La Espriella fue enfático en que este no es únicamente un problema del sistema, sino también un problema profundamente humano. “Se nos está muriendo la gente”, afirmó, subrayando que la prioridad absoluta debe ser evitar más muertes por falta de atención y tratamientos suspendidos.
Frente a este escenario, planteó la necesidad urgente de un plan de choque humanitario para los primeros 90 días, orientado a darle oxígeno inmediato al sistema de salud y a reactivar de forma prioritaria los tratamientos críticos. Este plan, explicó, requiere un rescate financiero estimado en 10 billones de pesos, recursos que pueden provenir tanto de la ADRES, como entidad que administra y recauda los fondos de la salud, como del Presupuesto General de la Nación.
Según De La Espriella, ese esfuerzo extraordinario permitiría garantizar el suministro de medicamentos que hoy no llegan a los pacientes y evitar que la emergencia continúe agravándose. Reconoció que existe una grave falla estructural en el sistema y una deuda acumulada cuyo monto total ni siquiera es claro; algunas estimaciones hablan de 30, 50 o incluso 70 billones de pesos, pero insistió en que los 10 billones iniciales son indispensables para atender la emergencia humanitaria inmediata.
Superada esta fase crítica, propuso avanzar hacia un gran acuerdo nacional que permita liquidar la deuda del sistema y corregir sus distorsiones estructurales. Para ello, manifestó su disposición a sentarse en la misma mesa a prestadores de servicios, usuarios, personal médico y entidades del Estado, con el fin de construir soluciones reales y sostenibles.
En ese contexto, De La Espriella sostuvo que las EPS que no funcionan y que le hacen daño a la sociedad deben ser liquidadas, mientras que aquellas que sí cumplen su función deben recibir garantías y condiciones para mejorar su desempeño. Rechazó la narrativa que estigmatiza a todas las EPS por igual, recordando que muchas han prestado un servicio valioso al país.
Asimismo, criticó que el actual Gobierno haya intentado imponer una reforma a la salud mediante decretos, desconociendo al Congreso de la República. Frente a ello, planteó la necesidad de revertir lo que se ha hecho de manera improvisada por vía administrativa, mejorar lo que sí funcionaba y construir una reforma seria, responsable y concertada.
Finalmente, Abelardo De La Espriella resaltó que cualquier rescate del sistema de salud debe incluir el reconocimiento y la dignificación del talento humano en salud: médicos, enfermeras y personal clínico-hospitalario que fueron héroes durante la pandemia y que hoy, afirmó, han sido relegados y despojados de derechos.
El mensaje concluyó con una hoja de ruta clara: primero, un plan de choque humanitario inmediato para salvar vidas; después, una solución estructural profunda, compleja pero indispensable, para devolverle al sistema de salud colombiano la eficacia, la humanidad y la dignidad que el país merece.
¡Firmes por la Patria!