Comunicado de prensa

“Los menores no están en los campamentos para protegerlos: están como escudos”: De La Espriella denuncia el cinismo de la narcoguerrilla y exige autoridad del Estado

Enero 22 de 2026.

El precandidato presidencial Abelardo De La Espriella, advirtió que Colombia no puede seguir atrapada en un chantaje moral diseñado por la narcoguerrilla, reclutan menores, los meten en sus campamentos y luego pretenden que el Estado renuncie a su deber constitucional de ejercer la fuerza legítima para proteger a los ciudadanos.

 

De La Espriella fue enfático al señalar que el país debe decir las cosas como son: quienes ponen a los menores en la línea de fuego no son las Fuerzas Militares, sino los grupos narcoterroristas que los reclutan y los usan como “escudos” para blindar sus estructuras criminales. En consecuencia, sostuvo que el Estado no puede quedar paralizado ni “amarrado” mientras la coca financia la expansión del crimen y la violencia en los territorios.

 

El candidato afirmó que la salida real comienza por cortar el combustible de la criminalidad: la coca. Recordó que Colombia enfrenta un récord de cultivos ilícitos y que esa renta explica la capacidad de la narcoguerrilla para comprar armas, corromper, extorsionar y dominar regiones enteras. Por eso insistió en que la seguridad exige decisiones de fondo,  fumigación, erradicación y sustitución, ejecutadas con inteligencia y precisión operativa.

 

Protección con inteligencia

 

En el mismo sentido, explicó que el enfoque del Estado debe ser doble: por un lado, recuperar la inteligencia —deteriorada durante este gobierno— para realizar operaciones más asertivas y reducir al máximo los riesgos para la población; y por el otro, abrirle camino a las familias cocaleras que no han tenido otra opción, mediante un programa serio de sustitución productiva que no deje un vacío social que termine capturado por el narcotráfico.

 

De La Espriella reiteró que su posición es clara: proteger la vida de los colombianos sin renunciar al deber del Estado. “Hay que afinar la inteligencia para que se pierdan el menor número de vidas humanas, pero el Estado no puede renunciar a las leyes y a las armas de la República”, sostuvo.

 

Finalmente, insistió en que Colombia necesita una política de seguridad sin hipocresías: mano firme contra la narcoguerrilla y protección real para los menores, empezando por impedir su reclutamiento y castigando a quienes los convierten en carne de cañón.

 

¡Firme por la Patria!

 

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