Marzo 4 de 2026
En Colombia se ha perdido mucho tiempo hablando de problemas, pero poco de lo que realmente hace pujante y ganador a un colombiano. El país lleva décadas dejando a los problemas la responsabilidad de lo que acontece sin recordar que el ADN del colombiano no es para sobrevivir, es para arrasar. Ahí radica la esencia del ganador.
¿Entonces qué falta? El candidato presidencial Abelardo De La Espriella lo explica sin rodeos: la autoestima es fundamental para lograr cualquier objetivo; es algo práctico, real, que se vive y practica todos los días. Es una herramienta de combate diaria. Porque como él mismo lo ha dicho: “Los peores enemigos de la iniciativa de un ser, no están afuera, están en su cabeza, y hay que aprender a lidiar con eso”. Para De La Espriella, quien ha visto cómo el trabajo duro rinde frutos, es fundamental entender que “si tú dejas tus sueños en manos de terceros, lo más probable es que no hagas nada”. De ahí que creer en uno y vivir desde la soberanía personal sea el único camino hacia la verdadera libertad.
Dejar de lado el enemigo interno
Esa voz interna que te dice “no puedes” o “qué dirán” es el verdadero ancla del desarrollo nacional. No se puede permitir que la humanidad, y mucho menos la juventud, se estanquen en un mismo punto solo por sentir que flotar les da seguridad. Somos humanos. No barcos.
Frente a esta postura, Abelardo ha planteado mensajes claros y directos: “La vida es como un experimento, tú tienes que experimentar hasta que aciertas. Es un método sencillo: ensayo, error, ensayo, error”. Ahí es cuando el error deja de ser una mancha imborrable para convertirse en el aprendizaje que hace de cualquier proyecto, sea personal o profesional, el camino hacia la excelencia. Con esta premisa, De La Espriella nos recuerda que “al final el más exitoso no es el que no se equivoca, es el que llega a la meta a pesar de las equivocaciones porque nada importante en la vida es fácil”.
La importancia de creerse el cuento
Para transformar a la patria, se necesitan ciudadanos que recuperen la autoestima. Se necesita que, como conciudadanos, unamos fuerzas y no nos dejemos afectar por quienes quieren atacar o minimizarnos como humanidad. Abelardo cuenta, con ese humor de esencia y visión empresarial: “A mí siempre que me han tirado una piedra, la cojo, hago una escultura y la vendo caro”. Lo que no es otra cosa distinta a invitar al pueblo colombiano a ver en cada acción, una oportunidad.
Abelardo lo resume en una máxima de vida: “Lo más importante sin duda es la autoestima, es creerse el cuento. Creer en la propia pasión te permite llegar a donde sea. Ahora, no hay que dejarse encandilar por los aplausos, pero tampoco dejarse detener por los ataques”. Esta forma de asumir los retos de la vida es lo que permite que el candidato camine firme por la patria.
De La Espriella es un líder que inspira, trabaja y se reta. No en vano está listo para llegar a la presidencia. “Cuando me dicen no se puede es como la combustión, la chispa que me permite que me concentre en eso, y con determinación y trabajo lo saque adelante”. Esto lo aplica en su vida diaria.
Como lo ejemplifica el líder del movimiento ciudadano Defensores de la Patria y como lo afirma con voz enfática, la herencia que debe dejarse es seguridad y amor propio. Si una persona tiene estos dos atributos, ya está transitando por el camino ganador. Es momento de reconstruir nuestra identidad y dejar de pedir perdón por querer ser grandes. Hay que creerse el cuento. Pasemos del no se puede a nada nos queda grande. Somos colombianos. Está en nuestro ADN. Y eso, nadie puede robarlo.
Con la autoestima alta, nada nos para. ¡Firmes por la Patria!