“Nos atacan todos porque vamos arriba” — Abelardo De La Espriella rompe el tablero político

La izquierda le teme, la derecha lo ataca y el sistema intenta contener a quien se perfila como la voz del ciudadano común.

Un liderazgo que descoloca al poder

El ascenso de Abelardo De La Espriella en la política nacional ha tenido un efecto inesperado: por primera vez en años, el país presencia a un candidato que incomoda a todos los extremos.

Mientras la izquierda lo acusa de “autoritario” y la derecha tradicional lo percibe como una amenaza a su hegemonía, De La Espriella mantiene su narrativa firme: “Nos atacan todos, izquierda, derecha, todos, porque vamos arriba”.

En un escenario fragmentado, De La Espriella ha logrado captar el sentimiento de inconformidad de una ciudadanía que ya no se identifica con los viejos discursos ideológicos.

Más allá de los extremos: la política del sentido común

La clave de su avance radica en algo que los estrategas del poder no vieron venir: una campaña que no se construye sobre la ideología, sino sobre la lógica del ciudadano.

Abelardo no se presenta como el candidato “de derecha” ni como una figura antisistema: se propone como la voz del orden, del trabajo y de la justicia, valores que trascienden etiquetas.

Su movimiento, Defensores de la Patria, es la expresión de ese sentimiento: una fuerza cívica que nace del mérito, no del privilegio, y que reúne a empresarios, trabajadores, jóvenes y madres de familia bajo una misma consigna, defender lo que aún queda de la República.

En un contexto donde la polarización se convirtió en negocio político, su propuesta rompe el libreto: reconstruir la nación desde la disciplina, la productividad y la autoridad.

El miedo de las élites

La reacción del sistema no se ha hecho esperar.
Los ataques mediáticos, las descalificaciones personales y los intentos de caricaturizar su figura son el reflejo de un temor evidente: la irrupción de un liderazgo que no pueden controlar.

Enrique Gómez, director Nacional del Movimiento Salvación Nacional, mediante su cuenta en  X, no solo manifestó su apoyo al precandidato, fue contundente al señalar: “El petrosantismo está claramente asustado con  @ABDELAESPRIELLA y por eso lo atacan de forma cobarde, calumniosa. Pero también hay golpes desde la derecha. Triste que antepongan sus ambiciones electorales y las órdenes de sus jefes a Colombia. ¡Ojo! El régimen busca dividir a la oposición, como pasó en Venezuela”.


Eso explica por qué todos los sectores intentan deslegitimarlo y al mismo tiempo: representa el fin de un sistema acostumbrado a administrar la mediocridad.

Más que un fenómeno electoral, De La Espriella encarna una corriente cultural y moral: la del colombiano que trabaja, que cree en la ley y que ya no está dispuesto a dejarse intimidar por la élite política o mediática.

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Súmate como Defensor de la Patria en: unete.defensoresdelapatria.com

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