15 de marzo 2026
No estaciones intergalácticas ni trenes a Barranquilla: lo que prometió De La Espriella en Villavicencio fue agua. Agua constante. “Cueste lo que cueste”.
Villavicencio es la capital del departamento del Meta, una ciudad de más de 500.000 habitantes, polo de desarrollo de la Orinoquia y puerta de entrada a los Llanos. También es, desde mayo de 2025, una ciudad que lleva más de un año sin agua continua. Ante esa realidad, Abelardo De La Espriella, candidato presidencial y líder del movimiento ciudadano Defensores de la Patria, no prometió grandes obras visionarias. Prometió lo básico: “Voy a estabilizar la línea de conducción del agua. Cueste lo que cueste”.
La pregunta que detuvo al candidato
De La Espriella la planteó de frente ante la multitud villavicense, con la indignación de quien no puede creer lo que está describiendo: “¿Cómo es posible que Villavicencio no tenga agua? Varios días de la semana sin agua. Una ciudad capital en pleno siglo XXI”. No fue retórica. Fue el reconocimiento de una anomalía que define mejor que cualquier indicador el estado del Estado colombiano: una ciudad que genera riqueza petrolera para el país entero lleva más de un año sin acceso regular al servicio más básico de todos.
La distinción que trazó a continuación es característica de su estilo: “No estoy prometiendo cosas imaginarias, estaciones intergalácticas, trenes que vayan de Villavicencio a Barranquilla. Estoy prometiendo lo básico, el derecho mínimo que tiene el pueblo colombiano, el pueblo de Villavicencio. Necesitamos agua en esta hermosa ciudad de la patria”. En un país acostumbrado a candidatos que prometen megaproyectos que nunca arrancan, la promesa de lo elemental tiene un peso distinto.
El problema del agua en Villavicencio no es nuevo ni accidental. El sistema de acueducto por gravedad de la ciudad fue inaugurado hace más de 30 años — con una vida útil estimada de 20 años — y desde 2015 opera por encima de su tope de utilidad. Desde entonces, tres administraciones municipales no han logrado darle una solución definitiva a una infraestructura que sirve a una ciudad que triplicó su población sin que el acueducto creciera a ese ritmo.
El punto de quiebre llegó el 24 de mayo de 2025, cuando colapsó el viaducto de la línea principal de aducción en la quebrada La Honda. El evento dejó a toda la ciudad sin su principal fuente de abastecimiento y obligó a implementar un sistema de turnos que en sus peores semanas permitía el acceso al agua solo cada 10 o 12 días. Más de 12.000 millones de pesos invertidos entre 2024 y 2025 no lograron normalizar el servicio. Hacia septiembre de 2025, Villavicencio cumplió 100 días consecutivos sin suministro continuo de agua.
- 1993: Se inaugura el sistema de acueducto por gravedad de Villavicencio, con una vida útil estimada de 20 años.
- 2015: El sistema llega a su tope de utilidad. La ciudad ya triplicó su población, pero el acueducto no creció al mismo ritmo. Comienzan los racionamientos periódicos.
- Mayo 2025: Colapso del viaducto de la línea principal en quebrada La Honda. El 80 % de los usuarios pierde el suministro. Comienzan los turnos de agua cada 10 a 12 días.
- Septiembre 2025: Villavicencio cumple 100 días sin suministro continuo. Más de $12.000 millones invertidos sin solución definitiva. La Procuraduría interviene.
- 2026: La ciudad aún recibe agua por turnos cada 5 a 8 días. De La Espriella llega a Villavicencio y hace el compromiso de estabilizar la línea de conducción.
Contexto · Por qué falla la línea de conducción
Según el gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Villavicencio (EAAV), la ciudad no había creado un nuevo acueducto desde 1993, cuando se habilitó la captación de Quebrada Honda. La crisis de 2025 no es sólo resultado del colapso del viaducto — es la consecuencia acumulada de décadas de ausencia de inversión en infraestructura nueva y de tres administraciones que no dieron continuidad a los planes de modernización.
La Cámara de Comercio de Villavicencio fue clara en su diagnóstico tras reunirse con la gerencia del acueducto: el problema no es la falta de agua en las fuentes hídricas sino el deterioro de la red encargada de transportarla. Es un problema de infraestructura, no de naturaleza — y los problemas de infraestructura tienen solución cuando hay voluntad política y recursos.
Estabilizar la línea de conducción, como prometió De La Espriella, implica exactamente eso: intervenir de manera definitiva la infraestructura que transporta el agua desde las fuentes hasta la ciudad, no con parches temporales sino con una obra que le dé a Villavicencio el sistema que su tamaño y su importancia estratégica exigen.
También te puede interesar: Más de 7000 personas se unieron al llamado del Tigre Abelardo De La Espriella en Villavicencio
Súmate como Defensor de la Patria en: unete.defensoresdelapatria.com