“Un arma no solo es para defenderse, es para disuadir al bandido”: Abelardo De La Espriella

18 de febrero de 2026. 11:02 a.m. El líder de Defensores de la Patria, Abelardo De La Espriella afirmó en una reciente entrevista con El Colombiano que la crisis de seguridad que enfrenta el país no se resolverá únicamente con más fuerza pública ni con una ofensiva contra el narcotráfico. Según señaló, el debate de fondo debe centrarse en el porte de las armas: más que la cantidad que circula, lo verdaderamente importante es que sean legales y estén en manos de ciudadanos aptos para portarlas.

El candidato presidencial sostiene que el problema de la violencia armada en el país no radica en los ciudadanos que cumplen la ley, sino en el mercado ilegal. “Me remito a las matemáticas”, afirmó, para respaldar su argumento con cifras: según dijo, el 99,9 % de los crímenes cometidos con armas se realizan con armas ilegales, mientras que apenas el 0,1 % corresponde a armas amparadas con permiso. Desde esa perspectiva, endurecer restricciones al porte legal no impactaría de manera significativa los índices de criminalidad, porque el grueso de los delitos se comete con armas fuera del control del Estado.

Su enfoque propone diferenciar con claridad entre el arma ilegal, que alimenta estructuras criminales, y el arma legal, que estaría en manos de ciudadanos que han demostrado idoneidad física y mental. En su visión, permitir el porte bajo estrictos requisitos convertiría a esos ciudadanos en auxiliares de la fuerza pública. No se trata, dice, de promover la confrontación, sino de fortalecer la capacidad de disuasión.

“Un arma no solamente es para defenderse, es para disuadir. Si el bandido sabe que tú estás armado, lo piensa dos veces”, expresó. Para Abelardo De La Espriella, la sola posibilidad de que una potencial víctima esté armada puede modificar el cálculo del delincuente y evitar el crimen antes de que ocurra. La disuasión, insiste, es un componente clave de la seguridad.

Ante los cuestionamientos sobre si más armas legales podrían agravar los problemas de convivencia en un país con altos niveles de violencia, su respuesta apunta al enfoque. Utilizó un ejemplo sencillo: un objeto puede tener un uso legítimo o causar daño dependiendo de la intención de quien lo utilice. En esa línea, argumenta que el arma tiene una destinación específica, la defensa; pero su uso indebido no puede generalizarse a todos los portadores legales.

El planteamiento implica un cambio en la política actual, al abrir la puerta a que más ciudadanos, tras superar controles rigurosos, puedan portar armas. Para De La Espriella, esto no significa liberalización sin límites, sino regulación con criterios estrictos de aptitud y responsabilidad. El énfasis está en fortalecer el control sobre la ilegalidad, no en restringir al ciudadano que cumple la ley.

Su propuesta se inscribe dentro de una visión más amplia de “mano de hierro” contra el crimen, donde el Estado recupera territorios y enfrenta las economías ilegales. Sin embargo, el punto del porte legal de armas concentra buena parte del debate público, pues toca un tema sensible: el equilibrio entre seguridad y convivencia.

Finalmente, el enfoque de Abelardo sobre las armas se basa en una idea central: el problema no es el ciudadano armado con permiso, sino el delincuente armado ilegalmente. Desde esa lógica, la clave no sería prohibir más, sino controlar mejor y diferenciar con claridad entre legalidad e ilegalidad, te invitamos a sumarte al movimiento Defensores de la Patria.

¡Firmes por la Patria! 

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