En Colombia, mientras unos pocos juegan a la diplomacia inútil en embajadas de fantasía, millones de compatriotas se acuestan con el estómago vacío. Eso no es un problema técnico: es una vergüenza moral.
La solución no requiere de la ONU, ni de mesas eternas, ni de discursos empalagosos. Basta con que los verdaderos líderes empresariales —no los figurines de cóctel— se comprometan a comprar la producción directamente a nuestros campesinos, eliminando al intermediario rapaz, y distribuyan esos alimentos donde el hambre es la rutina.
Así se reactiva la economía rural, se dignifica al productor y se lleva alimento a quienes más lo necesitan. No es caridad: es justicia social y amor por la patria. Soñar con un país sin hambre no es ingenuo, es urgente. Lo demás… es paja.
¿Qué es Cosecha Solidaria?
Cosecha Solidaria es un programa liderado por Abelardo De La Espriella y otros empresarios que nació en 2020, durante la pandemia. Con la iniciativa se compraron las cosechas de pequeños campesinos (yuca, ñame, plátano, arroz, panela) para evitar que perdieran y, con esos productos, se armaron mercados para familias vulnerables en la Costa Caribe y otras zonas.