“Quien desconoce la ley y la democracia, termina como Maduro”: Abelardo De La Espriella

29 de enero de 2026.

Todos los criminales y estructuras que insistan en desconocer la legalidad, la libertad democrática y las reglas institucionales terminarán como Nicolás Maduro.

Con la frase, el candidato presidencial Abelardo De La Espriella, sustentó su lectura política y jurídica que conecta lo que ocurrió en Venezuela con los riesgos que, según él, hoy enfrenta Colombia.

Para el candidato, el país atraviesa un momento crítico por la conducta del gobierno de Gustavo Petro y su entorno. En la entrevista advirtió que existe un “riesgo grandísimo” de que sectores del poder busquen permanecer en el gobierno por vías distintas a la democracia, utilizando el presupuesto público, la presión armada de grupos ilegales y el crimen organizado en ciudades y regiones.

Según De La Espriella, estas prácticas no son hipotéticas. A su juicio, se estaría empoderando a estructuras criminales con promesas como la no extradición, permitiéndoles influir en elecciones y presionar votantes. Ese escenario —dijo— reproduce los patrones que llevaron a Venezuela a convertirse en una narcodictadura.

El mensaje a los cómplices

Uno de los puntos más contundentes de su intervención en LA FM fue el mensaje dirigido no solo al poder político, sino también a sus aliados ilegales. De La Espriella fue explícito: quienes persistan en la senda del desconocimiento de la legalidad y de la libertad democrática deben saber que el final es siempre el mismo.

Para él, la historia reciente demuestra que las tiranías nunca terminan bien. Tarde o temprano, los responsables enfrentan la justicia internacional, como —en su visión— está ocurriendo con Nicolás Maduro, hoy procesado por la justicia estadounidense.

El abogado insistió en que el debate no debe centrarse en nombres propios ni en aspiraciones presidenciales. Lo verdaderamente importante, sostuvo, es la defensa de la libertad, la democracia y la institucionalidad. Cuando un gobierno pretende atornillarse al poder, advirtió, deja de ser un gobierno democrático y se convierte en una amenaza para el Estado de derecho.

En ese contexto, subrayó que una tiranía siempre termina de la peor manera: aislada, derrotada y sometida a tribunales. Venezuela, dijo, es el ejemplo más claro de lo que ocurre cuando todas las ramas del poder público son capturadas por una banda criminal que se disfraza de proyecto político.

De La Espriella fue enfático en señalar que lo que ocurrió en Venezuela no fue una disputa ideológica entre partidos, sino una confrontación contra una estructura narcotraficante y terrorista. Por eso, sostuvo, no había espacio para el diálogo ni para soluciones internas: todas las instituciones habían sido cooptadas por el régimen.

En ese escenario —afirmó— la intervención de los Estados Unidos fue inevitable, pues el narcogobierno venezolano se convirtió en un problema de seguridad nacional para ese país. Cuando no existe separación de poderes ni justicia independiente, la liberación no puede venir desde adentro.

Una advertencia para Colombia

De La Espriella afirmó que Colombia aún está a tiempo de evitar ese destino, precisamente porque todavía conserva instituciones, elecciones y contrapesos. Pero esa oportunidad —advirtió— se pierde si se normaliza la connivencia con el crimen y el desprecio por la ley.

Quien entienda la realidad, concluyó, domina el futuro. Y la realidad es clara: los criminales que se creen por encima de la ley siempre terminan cayendo. Maduro, en su lectura, no es una excepción, sino una advertencia viva de lo que les ocurre a quienes confunden el poder con impunidad y la política con delito.

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