Comunicado de prensa

Noveno Propósito de De La Espriella: salvar el sistema de salud de Colombia

Este noveno propósito es, por tanto, una promesa firme por la patria. Representa la determinación de sanar lo que está roto, de devolver la confianza en una institución vital y de honrar el derecho a una salud digna para todos. Es un compromiso con la vida misma, porque un país con un sistema de salud sano es un país con futuro.

 

Siguiendo con la tradición de las cabañuelas para los primeros días del año, Abelardo De La Espriella plantea su noveno propósito para este 2026: salvar el sistema de salud de Colombia. Este compromiso aborda una de las crisis más urgentes y humanas que enfrenta el país.

 

Este propósito encarna el llamado a cuidar de los nuestros y a no rendirse ante la adversidad. La salud no es un privilegio, sino un derecho fundamental, y su colapso afecta directamente la dignidad, la estabilidad y la esperanza de millones de familias. En este 2026, el objetivo es claro: garantizar que el sistema no solo sobreviva, sino que se fortalezca para servir con eficiencia y humanidad.

 

Abelardo De La Espriella, candidato presidencial y líder de Defensores de la Patria, ha manifestado una indignación profunda y un compromiso firme al respecto: “No puedo dejar de sentir indignación al ver cómo el sistema de salud se desmorona… Las EPS acumulan deudas que superan los 50 billones de pesos… mientras miles de colombianos esperan medicamentos, cirugías y tratamientos que nunca llegan. Eso es una crisis insostenible que pone en riesgo la vida de millones”.

 

Frente a esta realidad crítica, el propósito número nueve se estructura en una hoja de ruta concreta. El primer paso será convocar un Gran Acuerdo Nacional que reúna a todos los actores: el Gobierno, las EPS, los hospitales y clínicas, las farmacéuticas y, de manera fundamental, los usuarios. Este diálogo no será un foro más, sino el espacio para tomar decisiones estructurales.

 

La propuesta central gira en torno a tres pilares irrenunciables. Primero, establecer un corte de cuentas definitivo mediante una Ley de Punto Final que aclare, reconozca y estructure el pago de la deuda histórica, otorgando un periodo de gracia que permita al sistema respirar y recuperarse sin asfixia financiera inmediata. Segundo, garantizar la continuidad total del servicio. Que ningún colombiano se quede sin atención o medicamentos es un principio sagrado que no se negociará. Tercero, ajustar el valor de la UPC (Unidad de Pago por Capitación) a un monto real y sostenible que cubra los costos de la atención, frene el crecimiento de nuevas deudas y asegure pagos oportunos a los prestadores.

 

Este propósito no es un simple reajuste técnico; es un acto de justicia y cordura administrativa. Busca sanear las finanzas del sistema para que el foco vuelva a estar donde siempre debió estar: en el paciente. La prioridad absoluta será la atención primaria, la prevención y la calidad del servicio. Una vez alcanzada la estabilidad, se procederá al pago ordenado de la deuda, cerrando un capítulo de irresponsabilidad que ha costado vidas y esperanza.

 

La tradición de las cabañuelas nos llama a ser mejores personas y a vivir con fe. Nada refleja mejor este espíritu que luchar por un sistema de salud digno, donde la corrupción y la ineficiencia sean combatidas con mano firme, y donde cada colombiano reciba, en su momento de mayor vulnerabilidad, un abrazo gigante de protección estatal, no una puerta cerrada.

 

¡Firmes por la Patria! 

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