No más lágrimas solitarias para quienes defienden a Colombia. Desde el primer día, los héroes de la patria deberán contar con salarios dignos y primas de alto riesgo acordes con el peligro real que enfrentan, no con migajas que desconocen su sacrificio.
El décimo propósito de Abelardo De La Espriella para el año 2026 convoca a todos los colombianos y colombianas alrededor de una causa que no admite divisiones ni ambigüedades: honrar, proteger y respaldar sin reservas a los soldados y policías de la República, héroes que han entregado su vida, su tranquilidad y la de sus familias en la defensa de Colombia.
Este propósito parte de una convicción inquebrantable: para los héroes de la patria debe cesar la horrible noche. Con la solidaridad del pueblo colombiano, con decisiones firmes del Estado y con una política clara de respaldo institucional, soldados y policías serán invencibles. La dignidad, el honor y el abrazo eterno de la Nación deben ser restituidos a quienes hoy cargan el peso más duro de la guerra mientras enfrentan el abandono, la estigmatización y la falta de garantías.
Para el líder de Defensores de la Patria, este compromiso incluye atención médica integral y bienestar mental, con psicólogos y especialistas que atiendan las heridas invisibles del combate y enfrenten de manera seria el estrés postraumático, para que ningún héroe vuelva a caer solo en la oscuridad. El respaldo será igualmente sagrado para sus familias: subsidios de vivienda cerca de sus seres queridos, atención psicológica para esposas e hijos, permisos reales para evitar que el hogar se rompa por la ausencia prolongada de quien defiende la patria.
En materia operativa, el propósito es claro: dotación de vanguardia, tecnología antidrones, capacidad de ataque aéreo y respaldo técnico real, para evitar que los soldados sigan muriendo en emboscadas por falta de apoyo. Se plantea, además, la reincorporación inmediata de uniformados perseguidos por razones ideológicas y una política de mano firme contra todo funcionario que los abandone o los deshonre, mientras el peso íntegro de la ley recaerá sobre los criminales.
En este punto del año cobra sentido una tradición profundamente arraigada en la cultura popular: la de las cabañuelas. Muchos colombianos y colombianas creen que los primeros doce días del año anuncian lo que vendrá durante los doce meses siguientes, y que cada día puede sembrar esperanza para todo el año. Antes de cerrar el último tramo del año, se asumen doce propósitos y se le pide a Dios fortaleza para vivir con fe, cuidar a los nuestros, ser mejores personas y no rendirse ante la adversidad, con la esperanza de que el 2026 encuentre a Colombia unida, agradecida con Dios, con la familia y con el país.
El décimo propósito es, en esencia, un juramento colectivo: abrazar a los héroes de la patria con salud, con orgullo eterno y con respaldo real, para que sigan firmes, fuertes y vivos. Colombia los necesita enteros. Firmes por ellos. Firmes por la patria.
¡Firmes por la Patria!