Por: Redacción Defensores de la Patria
En materia de seguridad Colombia atraviesa un momento crítico. Los índices de homicidio, secuestro y extorsión han mostrado un repunte preocupante durante el 2025 y los ataques contra la Fuerza Pública se han multiplicado en varias regiones del país.
Con ese panorama, la responsabilidad del gobierno nacional ha sido objeto de debate, pues las políticas de seguridad y las negociaciones con grupos armados ilegales han generado más dudas que resultados concretos.
“Los muertos de la violencia son muertos de Gustavo Petro, porque él es el que ha desmoralizado, el que ha desfinanciado a la fuerza pública y el que ha empoderado a los bandidos en las ciudades y en las regiones de la patria”, dijo Abelardo De La Espriella, precandidato a la presidencia de Colombia.
Así mismo responsabilizó al actual presidente del deterioro en la seguridad nacional, subrayando que el costo de las decisiones políticas se mide en vidas humanas.
Para entender el trasfondo de esta acusación, basta observar los datos.
En 2024, el país cerró con una ligera reducción del homicidio frente a 2023 de 1,6 %, según balance oficial citado por la prensa nacional. Ese descenso no supuso un punto de quiebre estructural ya que múltiples indicadores se movían en direcciones opuestas y la extorsión seguía siendo una amenaza en expansión.
La Defensoría del Pueblo advirtió en enero de 2024 que la extorsión creció 20,5 % en los últimos cuatro años, una alarma que evidenciaba el control que retienen grupos armados y economías criminales sobre territorios y poblaciones vulnerables.
El 2025, lejos de consolidar mejoras, abrió con un repunte de la violencia letal.
Entre enero y junio de 2025, los homicidios aumentaron cerca de 3 % frente al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con balances basados en datos del Ministerio de Defensa.
En el mismo corte semestral los secuestros subieron y, aunque algunos hurtos bajaron, la presión sobre la Fuerza Pública se intensificó.
Distintos medios reportaron, con base en cifras oficiales, que los asesinatos de uniformados crecieron con fuerza y que los ataques contra militares y policías superaron los cuatrocientos eventos a mitad de año.
Ese empeoramiento coincidió con un ciclo de ceses al fuego y mesas de negociación bajo la política de ‘paz total’.
El gobierno ya había terminado el cese con la mayoría de bloques del Estado Mayor Central en julio de 2024 por incumplimientos, y en abril de 2025 suspendió el cese bilateral con el ELN; en paralelo, líderes del ELN reconocían que prácticas como la extorsión y el secuestro no habían sido abandonadas durante la tregua.
En 2025, Colombia vivió secuestros masivos y golpes letales contra la Fuerza Pública como los 34 militares que fueron secuestrados en Guaviare tras combates con facciones disidentes; en Amalfi (Antioquia), 13 policías murieron cuando un helicóptero fue derribado, según reconstrucciones periodísticas.
Los mismos reportes describen una semana de agosto marcada por atentados y brotes de terrorismo urbano.
A la par de ese escenario, la violencia contra líderes sociales se mantuvo en niveles trágicos. El programa Somos Defensores registró 157 asesinatos de líderes en 2024, un promedio de uno cada dos días, con especial ensañamiento en departamentos como Cauca y Chocó.
El informe cuestionó la falta de resultados concretos de las negociaciones y la ausencia de salvaguardas humanitarias en los territorios más golpeados.
Para finalizar, el país vivió, según balances recientes, un primer semestre de 2025 con más homicidios y secuestros, y la Fuerza Pública sufrió un aumento dramático de asesinatos de sus integrantes.
En varios comunicados, De La Espriella ha insistido en la necesidad de mano firme, en la justicia y en el respaldo integral a los policías y soldados.
A su juicio, la falta de contundencia del gobierno ha terminado por empoderar a los criminales, mientras los colombianos de bien quedan atrapados entre la incertidumbre y la amenaza y esa lectura se ve fortalecida por la evidencia de un primer semestre de 2025 más violento que el anterior, con más muertos, más secuestros y más líderes sociales asesinados.
Si quieres un país donde la seguridad vuelva a ser la norma y no la excepción, donde la Fuerza Pública recupere su orgullo y donde los criminales sepan que el Estado no negocia con el miedo, es hora de unirte a la causa.
Súmate a Defensores de la Patria y ¡FIRME POR LA PATRIA!, y construyamos juntos una Colombia en la que la vida y la libertad valgan más que cualquier cálculo político.